Madeleine McCann, ¿viva en Nerja cinco años después?
miércoles 25 de abril de 2012, 21:15h
A punto de cumplirse el quinto aniversario de su desaparición, la última pista que siguen los investigadores de Scotland Yard en la búsqueda de la hija menor de los McCann parece conducir a la localidad malagueña de Nerja, donde un informante ha asegurado haber visto una niña que guarda con la pequeña Maddie un gran parecido. Hace unos días que se comunicó este nuevo dato a la policía española y las correspondientes pesquisas han recaído en la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Comisaría General de la Policía Judicial, la misma brigada que investiga la desaparición de Ruth y José, los niños cuya desaparición en Córdoba parece seguir un recorrido similar a la de Maddie: ausencia de indicios claros que conduzcan al hallazgo, vivos o muertos, de los niños que desaparecieron sin dejar rastro y con alguno de los progenitores en el punto de mira de las investigaciones.
Precisamente en lo que se refiere al aspecto físico de una niña a la que nadie ha visto desde que tenía 4 años, ayer también se difundió un retrato de cómo podría ser hoy Madeleine, a punto de cumplir 9. Scotland Yard sigue apostando por el mejor de los finales y el mismísimo Primer Ministro británico se ha encargado de que la investigación no termine por desembocar en un callejón de esos en los que la única salida es el olvido. Con la difusión de esa fotografía realizada por expertos fisonomistas en colaboración con la polémica familia McCann, se pretende apelar a la colaboración ciudadana, para que, igual que se hizo hace unas semanas en el caso de Yeremi Vargas, sigan apareciendo informantes, como el de Nerja. Sin olvidar que durante este último lustro han sido decenas las personas que han asegurado haber visto a Maddie. Y, además, en muchos y diversos lugares a lo largo y ancho del planeta.
El caso de la desaparición de Madeleine McCann es, probablemente, el más mediático a nivel internacional. Las circunstancias ya le dotaban desde el principio de un rasgo de doble nacionalidad, porque se trataba de una familia británica de vacaciones en Portugal. Pero, además, los padres de la niña desaparecida se propusieron que las fronteras no se limitaran a estos dos países, que acabaron incluso enfrentados a causa de la investigación, y llevaron su foto y sus declaraciones sin lágrimas hasta las televisiones de más de medio mundo. Por otro lado, desde los albores de la investigación, la policía portuguesa pareció dispuesta a no achacar a los nervios de los progenitores ni el más mínimo detalle que pudiera resultar si no incongruente, al menos sí un poco extraño. La opinión pública, por su parte, enseguida dejó de lado la compasión hacia la joven pareja británica para afearles el hecho de que estuviesen de cena en un restaurante con otras parejas de amigos sin que en la habitación en la que dormían sus hijos hubiera quedado algún adulto de guardia, por muy a tiro de piedra – unos 50 metros - que quedase el local del apartamento playero que ocupaban.
El inspector Amaral, responsable de la investigación, tampoco tuvo muchas dudas a la hora de señalar a los propios padres como los principales sospechosos de que Maddie se hubiera esfumado de la cama en la que dormía aquella noche de mayo de 2007. Su principal teoría: que a la madre se le hubiera ido la mano a la hora de preparar el cóctel narcótico que dio a la niña para que durmiese plácidamente toda la noche y que después, asustados, los padres se deshicieran del pequeño cuerpo enterrándolo en la playa. Pero en la arena, barrida una y otra vez, no apareció ningún indicio. La madre fue sometida a un interrogatorio de varias horas durante las cuales, sin embargo, no desfalleció y siguió pidiendo que la policía buscara al hombre que algunos testigos afirmaban haber visto merodeando por el apartamento aquella noche. Sin embargo, tampoco la detención de aquel hombre, un británico afincado en El Algarve, y la orden judicial que permitió poner patas arriba su domicilio arrojaron algo de luz.
Al final, los McCann regresaron a casa. Sin Maddie. El gobierno británico dio todo su apoyo y credibilidad a sus compatriotas y continuaron las campañas para recaudar los fondos necesarios para seguir con la investigación, incluso privada, y encontrar a Maddie. Hace un año que publicaron un libro acerca de su día a día desde la desaparición de su hija y siguen contando con la ayuda de rostros famosos de aquel país para pedir que no se abandone la búsqueda. Pero este no ha sido el único libro que habla de la niña cuyo rostro ojalá que siga cambiando como aseguran en Scotland Yard. Cuando al inspector Amaral le apartaron del caso, tampoco él dudó en dedicarse a recaudar sus propios fondos con un libro en el que, según dijo, por fin podía contar todo lo que en realidad ocurrió aquella noche y que tituló – con gran visión comercial de su editor – “Maddie: la verdad de la mentira”.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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