¿Reinserción? Un problema de credibilidad
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 26 de abril de 2012, 21:24h
¿Se puede decir que el PP está engañando a sus votantes? A tenor de las medidas que está adoptando desde que ejerce en el Gobierno de este país, no los tiene muy contentos. Cuesta aceptar que subiera los impuestos cuando dijo que no lo haría y puede que los recortes o reformas estén siendo más profundos de lo que se había anticipado –se acepta la excusa de la herencia socialista–, pero, lo último, el plan presentado para la reinserción de presos terroristas hace albergar serias dudas sobre lo que de verdad se pretende.
El PSOE fue criticado ad infinitum por tomar por tontos a los españoles al decir que no estaban negociando con ETA cuando quedó demostrado que así fue. Ahora, no se trata ya de que los populares puedan estar llevando una mala política de comunicación, es que tienen que explicar muchas cosas muy difíciles de entender. Si no, ¿por qué Rajoy sale a garantizar que este plan para la reinserción no supone ningún beneficio penitenciario y que no va a haber modificación alguna en la política antiterrorista y nadie le cree?
El presidente dice: "Nada hay que negociar con ETA y no lo vamos a hacer " y, sin embargo, a la opinión pública le resulta difícil creer que al PP le haya entrado un ataque repentino de preocupación desmesurada por la reinserción de los etarras, que resulta que son los presos que menos problemas van a tener para volver a la sociedad. Entre otras cosas porque en sus ciudades o pueblos serán recibidos como auténticos héroes, se les rendirán homenajes y encontrarán trabajo en cualquier empresa o, incluso, administración local, ahora en manos de Bildu.
Y digo yo: ¿Qué ha cambiado para lo que parece un cambio de postura del Gobierno sobre ETA? ¿Qué sería lícito pensar si en breve la banda armada hace algún anuncio o gesto? ¿Se está enmascarando una política de acercamiento de presos para que no se les acuse de inmovilistas o se busca dejar la pelota en el tejado de los terroristas para que muevan ellos ficha? ¿Se ha tomado la medida para tranquilizar al PSOE y a los nacionalistas tras la aprobación en solitario de los Presupuestos? ¿Han pedido la opinión de Jaime Mayor Oreja?
Es verdad que el nuevo equipo de Rajoy tomó las riendas de un país destrozado económicamente, con una tasa de paro histórica, sin ninguna credibilidad en los mercados a nivel nacional (¡ay, las autonomías!) ni internacional. Y también es cierto que para intentar paliar todo esto ha tenido que trabajar duro y rápido. Pero quizá hayan sido esas prisas las que no han permitido explicar convenientemente todas las medidas adoptadas y que parezcan improvisadas y no coordinadas.
Sólo cabe esperar que estas prisas no se conviertan en equivocaciones de bulto, ni en economía, ni en sanidad, ni en educación, ni en política antiterrorista. ETA dejó hace tiempo de ser la primera preocupación de los españoles, pero siempre estará presente en el pensamiento de una generación.
Muchos votantes del PP que defienden cada vez con la boca más pequeña algunas de las medidas del Gobierno, quizá necesarias, pero drásticas, consideran que esta decisión es una traición y no están dispuestos a tragarse un sapo que toca la fibra más sensible. Hasta los más fieles tienen sus límites y todo lo que se decida sobre ETA es materia delicada.
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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