Sobre la reinserción de los etarras
viernes 27 de abril de 2012, 02:17h
El tema del acercamiento de presos de ETA a cárceles de Euskadi suele ser muy espinoso. Supone, en primer lugar, cumplir con una de las exigencias de la banda a lo largo de su historia, cual es la de tener a los “suyos” juntos y cerca de sus allegados, lo cual es tanto como concederles un trato de favor como “premio” a sus asesinatos. Y es, al mismo tiempo, un método por el que la organización terrorista sigue teniendo más fácil el control de sus presos. De ahí que el anuncio hecho ayer por el Gobierno sobre su plan de reinserción de terroristas haya tenido un impacto considerable.
Un Gobierno que siempre se jacto de que tendría al tanto de este tipo de iniciativas a las asociaciones de víctimas; compromiso éste que si, como denuncian las propias asociaciones, no ha sido cumplido, supondría un falta del respeto que Moncloa debe explicar cuanto antes. Otro compromiso importante con la sociedad al completo es que el plan que ha sido dado a conocer no tenga dobleces ni puertas de atrás. Sobre el papel, sólo podrán acogerse a las medidas de reinserción aquellos presos que renuncien expresamente a la violencia, condenen los atentados y se desliguen de ETA.
Requisitos, por otro lado, de sentido común: sería inconcebible que alguien que sigue militando en una organización que ni se arrepiente de su actividad criminal ni tiene visos de desaparecer se beneficie de prebenda alguna. Así las cosas, es el Gobierno quien ha movido ficha, de forma clara y precisa. Le toca ahora al nacionalismo y la izquierda abertzale.