El artículo de
The Economist, cuyo título podría ser traducido como
Llamémoslo depresión, recuerda que el seminario advirtió de que estábamos abocados a una situación que no merecería otro nombre. Lo dijo antes de que el Banco Central Europeo iniciase un gran programa de apoyo a los bancos. Pero los gobiernos, dice la publicación, se relajaron con la anestesia fiscal, en lugar de utilizar el tiempo extra otorgado por el BCE para acelerar las medidas que nos llevarían a la depresión.
Sea ello o no cierto, lo que es verdad es que la situación de la economía de la eurozona es cada vez peor, y dos datos conocidos este miércoles inciden en ello. Los dos han sido recabados, también, por el semanario.
El primero de ellos es el del paro. Según recoge
Eurostat en su última nota sobre la evolución de la tasa de paro, la zona euro alcanza en marzo una tasa de paro del 10,9 por ciento, una décima más que el mes pasado y todo un punto porcentual que en marzo del año pasado. Son 17.365.000 ciudadanos de la eurozona desempleados, 24.772.000 en el conjunto de la eurozona.
Esta es la situación actual, a la que
España contribuye con un 24,1 por ciento. Pero lo llamativo es finarse en el gráfico que acompaña a la nota de Eurostat, que recoge la evolución de la tasa de paro de la UE y de la eurozona desde enero de 2000. Parte del entorno del 9 por ciento y describe un valle en el año 2001 para volver al 9 por ciento de 2002 a 2005. Entonces la tasa de paro cae al entorno del 7 por ciento en la primera mitad de 2008. Y se ahí sube precipitadamente hasta superar el 10 por ciento (en el caso de la eurozona) y mantenerse en ese ámbito hasta mediados del año pasado. Y entonces vuelve a subir hasta los niveles actuales. Y, dado que el segundo trimestre del año, por lo menos, seguirá aumentando el paro, y que estamos ya en niveles de desempleo en la eurozona que no se habían registrado nunca, nos encaminamos a un terreno desconocido, pero pavoroso.
El otro dato en el que se fija The Economist es en la evolución del
PMI del sector manufacturero. El PMI, recordémoslo, es el índice de gestores de compra que se siguen con macroencuestas sobre las decisiones reales de las empresas de aumentar, mantener o reducir sus compras. Por encima de 50 puntos indica expansión, y por debajo, regresión. Markit, que elabora este índice para Europa, ha sacado
los datos correspondientes al mes de abril (recopilados entre el 12 y el 23 de ese mes).
Según Markit, “El Índice PMI final del sector manufacturero de la zona euro de Markit registra el nivel 45.9, su mínima en 34 meses”. Los dos únicos países que están en la zona de expansión son
Austria, con 51,2 puntos, e Irlanda, con 50,1. Pero incluso estas dos economías están a la baja, en mínimos respectivamente en 4 y 2 meses.
Alemania está en el mínimo en 33 meses y España en mínimos en 34 meses. ¿Quiénes son los tres que están en el furgón de cola? Italia (43,8 puntos), España (43,5 puntos) y Grecia (40,7 puntos).
Chris Williamson, economista jefe de Markit, comenta al observar estos datos: “Puesto que los fabricantes suelen llevar a cabo la mayor parte del comercio dentro de la zona euro, las medidas de austeridad aplicadas en los países que luchan contra el déficit están teniendo un impacto cada vez mayor en la demanda en toda la región. Incluso la producción manufacturera alemana mostró un nuevo declive, atribuido por muchas empresas a la débil demanda procedente del sur de Europa. Por lo tanto, es difícil saber de dónde vendrá el crecimiento durante los próximos meses, a menos que la demanda para exportaciones de los países fuera de la zona euro coja un fuerte impulso”. Es decir, que todavía nos queda.