El presidente del Gobierno se ha sometido a las preguntas de Carlos Herrera en Onda Cero. Ha incidido en su discurso habitual al insistir en que "el objetivo es el
crecimiento", pero que para ello es necesario "no gastar lo que no tenemos". Apuesta por continuar con las reformas y por el euro y está convencido de que "la política económica puesta en marcha es la buena", aunque admite que "tardará en producir efectos". Asimismo, descarta un rescate a España.

Mariano Rajoy ha reconocido como uno de los principales problemas la falta de crédito y contempla como compleja la situación de unos
bancos que deben devolver lo prestado y que padecen una alta morosidad. Ha adelantado que este viernes en Consejo de Ministros se adoptarán "medidas importantes" sobre el sistema financiero. "Si es preciso el saneamiento, mi última intención sería inyectar dinero público; ahora, si eso fuera necesario, yo no renunciaría, como han hecho todos los países de la Unión Europea, pero eso sería en última instancia".
El dirigente ha justificado las medidas más duras en el
déficit encontrado, que dejó "estupefacta" a la Unión Europea, ha dicho. Sobre el rescate de comunidades autónomas, ha precisado que "si alguna lo necesita, será intervenida". Pide un esfuerzo a la administración porque, asegura, quienes no ha querido endeudarse han sido pymes y autónomos.
Niega una demolición del
Estado del bienestar y lo razona en que las pensiones, "que son bajas", no se han tocado. Sobre Sanidad, ha alabado la calidad de instalaciones y personal y apuesta por que siga siendo "público, universal y gratuito", algo que ve imposible si no se ajusta como se ha hecho en materia de gasto farmacéutico.
Ha negado también que la
reforma laboral destruya empleo. "La legislación que teníamos en España sólo llevaba al despido", ha señalado. "No íbamos a ninguna parte", ha añadido, al tiempo que ha destacado la actual como una normativa en la línea de toda Europa. "Este año no será bueno, pero estamos tomando decisiones que tardan en surtir efecto y le digo que saldremos", ha concluido.
"Yo quiero bajar los
impuestos. Es bueno que la gente tenga su dinero y que lo gaste e invierta, pero en una situación así no puedo hacer lo que me gustaría. Es cuestión de prioridades; si no, de ésta no salimos", ha confesado. "Lo primero es detener la caída", ha manifestado.
En cuestión de
autonomías, se ha reconocido defensor del sistema porque "ha producido buenos efectos y por tanto hay que preservarlo". Sin embargo, lo ve en peligro por las dificultades para financiarse. "Están gastando mucho más de lo que pueden". Cree buenas decisiones las adoptadas con las televisiones autonómicas o aquellas que persiguen eliminar solapamientos o duplicidades o adelgazar las estructuras.