El transporte del agua del Ebro a Barcelona garantiza la polémica durante bastante tiempo. Los
socialistas tendrán que echar mano de algunos puntos del
PHN promulgado por el
PP, en el que se
reconocía la necesidad de hacer
minitrasvases desde esta cuenca a la ciudad condal. Con el triunfo de Zapatero, el Gobierno de aquella legislatura, acompañado de los nacionalistas catalanes,
se vino abajo el decreto en el que se menciona Barcelona y se alude al minitrasvase. Entonces,
Montilla, junto a
Carod Rovira, rubricaron:
"Cataluña no precisa de más concesiones de agua en otras cuencas". Hoy, el proceder del PSOE es muy distinto.
Zapatero entierra su promesa de "no trasvasar agua del Ebro mientras sea presidente", al tiempo que el
Gobierno aragonés atiende desconcertado la iniciativa final del Ministerio de Agricultura, en el que se compromete a subsanar esta crisis, exportando por tubería agua del Ebro a Barcelona.