República Dominicana cierra la campaña electoral más cara de su historia
domingo 20 de mayo de 2012, 20:45h
Este domingo 20 de mayo los dominicanos elegirán al sucesor del presidente Leonel Fernández. Tanto la continuidad del partido oficialista Liberación Dominicana (PLD), a la cabeza de Danilo Medina, como el pasado, bajo la “batuta” del opositor Partido Revolucionario Dominicano (PRD), a cargo del expresidente Hipólito Mejía, tienen opciones de ponerse al frente del Ejecutivo de Santo Domingo, por lo que estos comicios generales auguran un duelo en segunda vuelta.
Sin embargo, la campaña electoral que ha adosada a estas elecciones es una clara demostración del despilfarro y el populismo que se observan en gran parte de los países latinoamericanos. En un país con profundas brechas de desigualdad social que demanda desarrollo e infraestructura, los partidos que se miden dentro de esta contienda han gastado 115,3 millones de dólares en cuatro meses, según informó esta semana la Fundación Justicia y Transparencia (FJT).
Más de cien millones de dólares, que con una mínima parte de ese monto, hubiese sido suficiente para mejorar una escuela o habilitar una carretera. Un análisis que genera vergüenza ajena ante esta especie de “neo-riquismo” político del que República Dominicana ha hecho alarde durante la carrera electoral, pero que es una extendida costumbre que se ha visto también en otros países de la región.
El despilfarro de semejante cantidad sólo en campaña electoral, no puede hacer otra cosa que empañar la evolución de las democracias y alimentar la ignorancia y la falta de conciencia cívica en una América Latina, en donde existe la extraña maña de que los electores no votan por las ideas en sí mismas, si no por “souvenirs” electorales.