Ni 10.000 ni 15.000 millones de euros. Bankia pedirá al Estadoo 19.000 millones de euros, según informa la agencia Europa Press. Sumados los 4.465 millones de euros que ya le prestó el Frob, son 23.465 millones de euros. El primer lema de Bankia, “todo un futuro juntos”, suena ahora como una escalofriante premonición.
Bankia, desde luego, va a ser una entidad muy saneada. A costa, eso sí, de que el Estado comprometa cantidades mareantes de dinero público.
¿Qué son 23.465 millones de euros? Dividámoslo entre 44 millones de españoles. 511 euros por cada uno. En una familia de 4 personas, más de 2.000 euros. Prestados a un banco que es el epítome de la ruina. ¿Había una alternativa sin dinero público?
Sí, la habíaLas cajas de ahorro (saving banks, en inglés), eran una institución cuya función social consistía en recabar el ahorro de los más pobres para que estuviese seguro en una entidad, se prestase a las empresas, y pudiesen con ello, los menos pudientes, ir creando un patrimonio.
Jeremy Bentham, con esa vena práctica que siempre le caracterizó, había defendido su creación a finales del XVIII.
En España empezaron a ser manoseados por el Estado en 1962. Una legislación introdujo en ellos a los sindicatos verticales. Estos eran, en definitiva, un instrumento de la política social del régimen de Franco. Luego en 1977
Enrique Fuentes Quintana liberalizó el mercado financiero, poniendo en pie de igualdad a bancos y cajas. Sólo que las últimas podían comprar los primeros, y no al revés. Esa reforma tuvo otra consecuencia: Se abrían las puertas de los consejos de administración a políticos, empresarios y al nuevo sindicato único, aunque bicéfalo. Como las cajas tenían un apego territorial, porque surgieron literalmente de la tierra, se superpuso sobre ellas la nueva y flamante oligarquía autonómica. La gestión ha ido por barrios y ahora se ve con claridad quién ha sido profesional en la gesión, y quién no. Las cajas, la mayoría, han sido la casa de tócame roque durante décadas. Hasta que la gran crisis ha hecho estallar el modelo.
Bankia es una suma de algunos de los peores ejemplos de ese modelo. Como el resultado de esa unión ha resultado en la unión de esos problemas, y esa unión ha resultado más peligrosa que la suma aritmética de dodos ellos, ahora el Gobierno se plantea repetir el éxito, uniendo a Bankia las otras dos entidades nacionalizadas.
Novagalicia y Catalunya Banc. Sería el mayor banco público de la historia. 10 veces el tamaño de Argentaria. El 20 por ciento del mercado financiero español. Con 18,3 millones de clientes. Y un volumen de activos, próximo al medio billón de euros, que superaría al de CaixaBank, y a partir de ahí a todos los demás: BBVA, Santander…
Si se crease este banco público, un megabanco malo con algunos activos buenos que deben tener estas entidades, se plantean varios problemas. Uno de ellos, refiriéndose sólo al caso de Bankia, ha sido apuntado por Luis Garicano: “España no puede hacer frente a esto sola. No entiendo a qué espera el Gobierno para pedir ayuda a Bruselas.
¿De verdad fue el gobierno a la Cumbre de esta semana jugándose todo a una carta, pedir la intervención del BCE en el mercado de deuda pública? ¿Sin pedir ayuda para el sistema financiero? Pero si el BCE es independiente y no puede pedirle nada el Consejo… Uno espera y confía en que haya una estrategia maquiavélica detrás, pero después de estos meses ya no sabe uno que pensar”.
Pero hay más. Este macrobanco malo competiría con el resto de la banca, con todas las ventajas competitivas de tener un gran tamaño, pero con el respaldo del Estado. Es decir, no sólo no dejamos que los malos gestores y quienes han confiado en ellos sufran pérdidas para que sus activos pasen a manos de los buenos gestores, sino que hacemos lo contrario:
Favorecemos a los malos gestores, con una competencia desleal frente a los buenos. Cuidamos de los malos bancos y perjudicamos a los buenos.Y aún hay más. Una vez colocado el elefante en el salón, sin puerta por la que pueda salir y sin poder permitirnos un cadáver de ese tamaño en ese salón, ¿qué hacemos con él? Creado bajo un gobierno popular con mayoría absoluta.
¿Qué servidumbres políticas tendrán sus gestores? ¿Cuál será su capacidad para favorecer o no a determinados sectores, a una empresa frente a otra? Una vez creado el monstruo, tendría que pasar por un largo y penoso proceso de saneamiento antes de ser vendido. Lo mismo ocurriría con una Bankia sin unir a las demás entidades nacionalizadas. Toda un futuro juntos, efectivamente.