El desafuero institucional de Bankia
domingo 27 de mayo de 2012, 08:30h
23.645 millones es a lo que asciende la factura del saneamiento de Bankia. Factura que tendremos que pagar entre todos, dicho sea de paso, por cuanto dejar caer a la cuarta entidad financiera nacional supondría una catástrofe de consecuencias nada deseables. De todos modos, lo que ahora sale a la luz lleva gestándose desde hace ya tiempo, desde que la otrora Cajamadrid prescindiera de la excelente gestión de Jaime Terceiro, que dejó una entidad saneada, para poner en su lugar a Miguel Blesa, que la abandonó quebrada. La nefasta gestión de éste último –que debiera depurar sus graves responsabilidades, en lugar de aspirar a indemnizaciones- unida a determinadas actuaciones más que cuestionables -la absorción de la CAM o el momento de su salida a bolsa, por citar sólo dos ejemplos- pusieron la guinda a las consecuencias de una excesiva dependencia del ladrillo.
También el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, tiene mucho que decir, junto con quienes permitieron llegar al actual estado de la entidad. Dicho lo cual, conviene añadir que la solvencia institucional del Banco de España como organismo regulador está fuera de toda duda y de la más que discutible gestión del actual Gobernador. Le avala su excelente reputación, ganada a pulso durante sus dos siglos largos de existencia. Todo influye de cara a dar hacia el exterior una imagen de credibilidad, y las dudas que se viertan sobre determinadas instituciones le hacen un flaco favor a esa misión.
Precisamente por eso no acaba de entenderse muy bien que en la auditoría que del sistema financiero español van a llevar a cabo dos agencias “independientes” norteamericanas no participe el Banco de España. Algunos clientes de esas agencias se frotan las manos con los pingües beneficios que podrían obtener al comprar a la baja gracias a sus informes y calificaciones. De ahí que resulte vital el que desde ámbitos estatales se vele por mostrar que, efectivamente, la situación del sistema financiero español no es tan alarmante como algunos quieren hacer ver. Que en todo el asunto de Bankia las cosas se hayan hecho tarde, mal y por entregas no es óbice para que se ningunee el cometido del Banco de España ni se deje hacer y deshacer a su antojo a agencias que no son precisamente inocentes.