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crítica de cine

Blancanieves declara la guerra a su madrastra

domingo 03 de junio de 2012, 12:24h
Este fin de semana se ha estrenado “Blancanieves y la leyenda del cazador”, dirigida por Rupert Sanders y protagonizada por Kristen Stewart y Charlize Theron, la tercera de las versiones que podrán verse en la gran pantalla este año, sobre el clásico infantil.
La industria del cine parece haberse fijado ahora en los cuentos más clásicos. Después de la Alicia de Tim Burton, se ha puesto de moda llevar a la gran pantalla las revisiones de esas historias que todos aprendimos, antes de empezar realmente a aprender algo. Y para cuento mítico de hadas: Blancanieves, sin duda. Pero, ¿qué revisión necesita la historia de la dulce huérfana a quien su madrastra persigue para que no le haga competencia con su belleza? Teniendo en cuenta que antes de esta cinta de Sanders, ya se ha estrenado otra Blancanieves, la de Tarsem Singh con Julia Roberts, y que dentro de poco, se estrenará la de Pablo Berger con Maribel Verdú, está claro que los cineastas parecen creer que hay muchas cosas que añadir o, por lo menos, que contar de forma distinta. Por otra parte, en tiempos de crisis, es un alivio para el presupuesto de cualquier proyecto cinematográfico poder contar una historia que sea de dominio público, es decir, sin tener que pagar una pasta por adquirir los derechos.

PIE DE FOTOEn todo caso, las interpretaciones de estos cuentos clásicos no se han hecho únicamente en el cine. Las moralejas y los personajes que contienen no son tan simples como nos parecieron de pequeños y dan para mucho a la hora de rizar el rizo y profundizar en sus múltiples metáforas y acertijos. Al final, lo importante es que el producto resultante tenga su propio valor y no se limite a aprovecharse de los valores del original.

Afortunadamente, la cinta dirigida por Sanders tiene un importante valor por sí misma y no va a defraudar, ni siquiera a los más leales defensores de la Blancanieves más tradicional, es decir, la adaptada por el mítico Walt Disney. Eso sí, parecerse, se parecen bien poco. La protagonista, a quien interpreta Kristen Stewart, ni siquiera intenta recordarla. Y eso es bueno, porque no hay lugar para las comparaciones. Quizá se trata simplemente de que esta Blancanieves es para niños bastante más creciditos. Y aunque la historia respeta el cuento que los hermanos Grimm publicaron en 1812, ahora se acerca más a una trama épica que exacerba, incluso, los valores fundamentales introducidos por sus autores: la justicia, la bondad, la belleza interior, el amor y el coraje, entre otros. Blancanieves también recibe una crucial ayuda por parte de quienes la rodean y esperan de ella que les libere del yugo de la malvada reina, pero ahora, además, se enfunda en una recia armadura, se sube en un caballo blanco y arenga a sus súbditos con encendidas palabras, antes de conducir a su ejército a la guerra para recuperar el reino que le fue arrebatado a su padre por la pérfida Ravenna.

PIE DE FOTOY es Ravena el otro gran personaje de esta historia. Un personaje que el guión firmado por John Lee Hancock, Evan Daugherty y Hossein Amini aprovecha para incluir una maldad más real y más oscura que la del original. Porque la madrasta de Blancanieves siempre ha sido paradigma de la maldad absoluta, pero los efectos especiales y, sobre todo, la interpretación de Charlize Theron, que parece disfrutar a lo grande de su papel de mala, nos regalan ahora la visión de la maldad que viene de otro mundo pero que sólo en este, se hace grande de verdad. Las escenas donde la vemos en privado manejar su maldad, desde el poder absoluto hasta los primeros síntomas de debilidad, se contraponen poderosamente a aquellas que tienen lugar fuera de su castillo, y la combinación de todas ellas con un ritmo estudiado que no deja decaer la acción en ningún momento, consiguen que el resultado sea francamente bueno.

Junto a las dos protagonistas femeninas, Chris Hemsworth interpreta al personaje masculino de más relevancia en la trama: el cazador a quien recurre el hermano de la reina para encontrar a la fugada Blancanieves, y que, por el contrario, se dedicará a protegerla. Sam Clafin interpreta, por su parte, al amor de la infancia de Blancanieves, dispuesto a convertirse, si el cazador lo permite, en su príncipe azul. Y si no faltan el espejo mágico ni la manzana envenenada, mucho menos podían faltar los enanos. Por no faltar, hasta hay uno de más. Entre ellos, caras conocidas como la de Bob Hoskins, Ian McShane y Toby Jones. Los enanitos aquí también son aficionados a cantar, pero en la escena en la que se adentran en las profundidades del castillo, uno de ellos le dice al compañero: “Como se te ocurra silbar, te mato”.