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¿Cuánto cuesta rescatar la banca española?

domingo 10 de junio de 2012, 08:23h
Finalmente, el rumor se hizo realidad: España será rescatada. Luis de Guindos comparecía ayer en rueda de prensa para dulcificar en la medida de lo posible una situación sumamente delicada. A expensas del resultado definitivo de las dos auditoras independientes sobre las necesidades del sistema financiero español, la UE prestará al FROB -Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria- una cantidad que pudiera llegar, si fuera necesario, hasta los 100.000 millones de euros, “en unas condiciones mucho más ventajosas que las de mercado”, señalaba de Guindos. El ministro se resistía también a hablar de rescate, utilizando en su lugar el eufemismo de “ayuda suave”; algo que, por lo demás, recuerda a la negativa de Zapatero a llamar “crisis” a lo que tenía en ciernes. Además, si tan bueno es esto, ¿Cómo es que no se hizo antes?

Efectivamente, aquello era -y es- una crisis, y esto es un rescate. De ambas situaciones no son únicos culpables ni Mariano Rajoy ni José Luis Rodríguez Zapatero. Gran parte del problema arranca en 1977, cuando el entonces ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana, llevó a cabo una reforma de las cajas de ahorros que equiparaba su operativa con la de los bancos y permitía la entrada de políticos y sindicatos en sus consejos de administración. Todo ello, unido al desbarajuste autonómico, ha derivado en el actual cataclismo. Al que han coadyuvado la crisis internacional, el ladrillo y demás pero, en puridad, el origen es ese. En todo caso, la lección que los ciudadanos deben extraer de esta catástrofe es que no puede dejarse que políticos, que buscan maximizar rentas de poder a expensas de las económicas, manejen fondos ajenos sobre los que no tienen ninguna responsabilidad.

¿Y ahora qué? Desde el FMI se apuntaba que “será crítico comunicar con claridad la estrategia para crear un mecanismo de apoyo creíble para las deficiencias de capital, que es mejor sobreestimar que subestimar”. O lo que es lo mismo, se nos exigirá -y con toda la razón- fiscalizar al máximo la ayuda concedida y no andarse con medias tintas, como hasta ahora. El propio FMI era muy duro con el Banco de España -a la sazón, en manos de un político- al aseverar que, si bien la columna vertebral de la banca española es solvente, durante los últimos años el regulador permitió a los bancos débiles continuar operando en detrimento de la estabilidad financiera, con el resultado conocido. Algo que, el cualquier caso, no puede volver a repetirse. Dice de Guindos que al ser el FROB y no el Gobierno quien gestionará dicha ayuda, nada de ese esfuerzo recaerá sobre los españoles. No es así; la carga que todos tenemos ahora será aún más pesada. Lo suyo es que esta ayuda sirva para aliviarla antes de que peso se haga irresistible.

Por otra parte, no se entiende porqué se ha actuado tan poco y tan tarde, dejando pasar meses sin hacer una auditoría, como la que ahora se ha emprendido pero no finalizado. Este Gobierno ha heredado una situación tremenda pero también es cierto que no ha hecho lo suficiente y lo que ha realizado ha sido con lentitud y casi arrastrando los pies: quizá porque los sociólogos de corte les recomendaran vivir y proteger sus rentas electorales, en lugar de ocuparse de enfrentar la situación económica con energía y valentía.
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