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El deshielo talibán

Florentino Portero
miércoles 16 de abril de 2008, 22:25h
Con la primavera llega el deshielo y de las altas cumbres del Indokush bajarán torrentes de agua y guerrillas talibán sobre el sufrido suelo afgano. Es un rito antiguo que se vive con naturalidad y realismo. Durante estos últimos años la Alianza Atlántica ha hecho un trabajo insuficiente. Los estados miembros que han enviado contingentes militares se han entretenido en discutir si estaban reconstruyendo el país o garantizando su seguridad. La realidad es que han hecho bien poco por ambos objetivos que, de hecho, son el mismo, porque sin seguridad no hay reconstrucción. Las guerrillas talibán han ido penetrando por el territorio y, sobre todo, se han ido ganando la voluntad de alcaldes, jefes de clan y señores de la guerra. Los afganos dejaron en su momento bien claro que querían dejar atrás la experiencia islamista, pero no ven una clara voluntad de compromiso de la Alianza. Entre la resistencia o el pacto con las guerrillas están optando por el segundo.

La doctrina contrainsurgente vigente tanto en los ejércitos europeos con en los norteamericanos se fundamenta en la experiencia francesa en Argelia. Desde entonces se ha ido adaptando a teatros distintos, pero reteniendo sus principios fundamentales. El general Petraeus, comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas desplegadas en Iraq, es el autor de la última y muy comentada revisión. La clave para la victoria está en ganarse a la población. Que los ciudadanos locales confíen en el compromiso de la fuerza ocupante con su seguridad y su bienestar. Con sus dudas e indecisiones la OTAN está logrando en Afganistán el objetivo contrario: está convenciendo a los afganos de que no quiere combatir contra los talibán, que no va a hacer nada por evitar su penetración, que eso en sólo misión de los norteamericanos y algunos otros estados encuadrados en la operación Libertad Duradera.

La primera condición para lograr la victoria es quererla. Hoy por hoy, la misión de la OTAN en Afganistán no la desea. Trata de cumplir dignamente una operación de paz en un teatro de guerra. Por razones políticas niegan lo más evidente, que en Afganistán se está librando un conflicto bélico entre las milicias islamistas y las fuerzas gubernamentales apoyadas por un contingente internacional. Negar la realidad sólo consigue hacer inviable la misión, algo que se hará más evidente en los próximos meses con el recrudecimiento de las hostili-dades.

De un teatro de operaciones se puede volver derrotado o victorioso. Una vez que estamos allí desplegados no tenemos más opciones. Ya no hay vuelta atrás. Cuanto antes la Alianza asuma la realidad y actúe en consecuencia antes ganará la confianza de los afganos y detendrá la penetración talibán.

Florentino Portero

Profesor

FLORENTINO PORTERO es analista del Grupo de Estudios Estratégicos, responsable del Área de Política Exterior y de Seguridad española

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