¿Hay derechos civiles en Rusia?
jueves 14 de junio de 2012, 00:34h
Ayer se seguían practicando detenciones en Moscú, tras la marcha que congregó el pasado martes en la capital rusa a decenas de miles de manifestantes que protestaban por la falta de democracia en el país. Previamente, la policía había irrumpido en los domicilios de los principales líderes opositores, confiscándoles sus efectos personales y tratando por todos los medios de impedir que acudiesen a la marcha de protesta. No es la primera ni será la última, pese a los intentos de Vladimir Putin por coartar la libertad de expresión en Rusia, con una ley que cercena gravemente los derechos de reunión y opinión, castigando con elevadas sanciones económicas -e incluso cárcel- a todos aquellos que se atrevan a disentir.
Uno de los primeros actos oficiales de Vladimir Putin al hacerse con el poder por primera vez fue en la sede del KGB, que él mismo había dirigido. Entonces, sus palabras fueron reveladoras: “por fin uno de los nuestros ha llegado a lo más alto”. Con ello, Putin dejaba bien claro que, lejos de renunciar a herencias pasadas, las hacía suyas para los tiempos que venían. Y así ha sido durante estos años. La calidad democrática hoy en Rusia es manifiestamente mejorable. Ser crítico con Putin resulta harto complicado, por no decir arriesgado: reclusión a los que piensan diferente, ciberataques contra las web críticas y una impunidad gubernamental palmaria. El problema es, si cabe, aún mas grave si se tiene en cuenta la fortaleza del gigante ruso, con quien nadie parece atreverse. Lo cual no obsta para que la comunidad internacional deba alzar la voz ante el cúmulo de despropósitos que allí suceden.