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[i]EL IMPARCIAL[/i] entrevista a la escritora, politóloga y periodista Edurne Uriarte

"Zapatero es un progresista ideal"

domingo 17 de junio de 2012, 08:09h
La escritora, politóloga y periodista Edurne Uriarte ha publicado Desmontando el progresismo. La izquierda en sus cavernas (Gota a Gota). En él, aborda las "contradicciones" de una mayoría de intelectuales o generadores de opinión y debate que, a su juicio, han extendido una imagen positiva de la izquierda y demonizada de la derecha. José Luis Rodríguez Zapatero es el ejemplo ideal, sostiene: "Presume de dialogante, pero tiende a ser profundamente intolerante con sus adversarios ideológicos".
Define cuatro "cavernas" en la izquierda, "la terrorista, la pacifista, la identitaria y la radical". ¿Van separadas o de la mano?

Normalmente van de la mano, desde luego. Todas las ideologías tienden a tener coherencia interna y por supuesto el llamado progresismo también. Llamo progresismo al conjunto de ideas de la izquierda. Moderada y radical, en grados diversos, comparten una serie de valores que la izquierda llama progresismo, y dentro de eso que se llama progresismo hablo de cuatro cavernas que de una manera o de otra aparecen en toda la ideología progresista.

Habla también de contradicciones o incongruencias de la izquierda.

Intento demostrar una contradicción general y es que el progresismo se presenta como un conjunto de ideas iguales a progreso, mejora de la humanidad, el bienestar, valores morales muy defendibles, etc. En el libro argumento que esto no siempre es así, que dentro de la izquierda hay una serie de cavernas y que en esas cavernas se demuestra que el progresismo no siempre significa progreso, defensa de la libertad, de la democracia, sino, en muchos casos, todo lo contrario.

¿Sabría decir un ejemplo de progresismo que no considere nocivo?

Creo que el concepto de progresismo es un concepto que define una ideología. Con esto quiero decir que no podemos hablar de un progresismo separado de la izquierda, sólo puede ser entendido en su relación con la izquierda. No cabe hablar de progresismo bueno o malo sino de ideología que, como tal, tiene en sí las contradicciones de una ideología. Las explico desde los ángulos más oscuros, aquellos menos conocidos y de los que menos de habla en un país como el nuestro.

Dice que la mayor parte de intelectuales o profesores en España se encuentran en la izquierda. ¿A qué lo achaca?

La ideología progresista es muy mayoritaria en los círculos de creación de ideas, mensajes y valores, en el mundo periodístico, universitario, en la creación artística o mundo literario. Eso tiene una consecuencia muy clara: el propio progresismo tiene una imagen muy positiva en términos generales. Ha conseguido construir una muy buena imagen de sí mismo. Contrasta con otro ejemplo: si hablamos del neoconservadurismo, la imagen general es negativa. La intelectualidad se ha encargado de darle esa imagen negativa.

¿Entiende entonces que una mayoría está equivocada o maneja percepciones erróneas?

Sí, desde el punto de vista del error que se comete habitualmente de entender el progresismo como un conjunto de ideas no ideológicas, no identificadas con partidos políticos.

¿Qué ha representado para el progresismo José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Qué características destacaría de su figura?

Zapatero es un representante perfecto de los valores e ideas del progresismo, es un progresista ideal. Si, como profesora, tuviera que buscar para un seminario o charla un perfecto ejemplo, Zapatero lo sería. Por hablar de otro país, Barack Obama, un líder también encuadrable dentro del progresismo, sin embargo, no responde al perfecto ejemplo. Zapatero se ha distinguido por defender todo tipo de diálogos y negociaciones con determinados tipos de terrorismo, los inspirados en la extrema izquierda o el antiimperialismo. Además, Zapatero se ha llamado así mismo pacifista, pero lo es en aquellas guerras con las que no está de acuerdo, no cuando la cree justificada según sus ideas. Se opone a la guerra de Irak pero lidera la de Libia. Otro rasgo es multiculturalismo e identidad, que lleva a que el perfecto progresista lleve a defender símbolos de discriminación de las mujeres como el velo porque cree que es un caso de identidad. O, dentro de la identidad, el progresismo perfecto alaba todo tipo de nacionalismos éticos. Sin embargo, después, le repugna el patriotismo. Por último, presume de una actitud dialogante y muy tolerante pero tiende a ser profundamente intolerante con sus adversarios ideológicos, como ha demostrado Zapatero una y otra vez con su tratamiento a la derecha.

PIE DE FOTO¿Enmarcaría en esa intolerancia que se tome como libertad de expresión la pitada al himno en los estadios?

Es un debate típico de un país dominado por el progresismo como el nuestro. El progresista dice que eso es libertad de expresión y lo defiende con entusiasmo. Ahora bien, ese mismo progresista, si se hiciera esa pitada a un himno de los nacionalismos étnicos, se pondría al frente de la manifestación en contra. Hay una amplísima tolerancia progresista a todo esto por la sencilla razón de que son acciones promovidas por los nacionalismos étnicos.

Detecta un apoyo en bloque de la izquierda al 15-M que no intuye en la derecha con movimientos como el Tea Party.

Es otro fenómeno típico del dominio del progresismo. En la derecha hay un posicionamiento muy crítico respecto a la extrema derecha. Hay debate en la derecha francesa a la hora de cualquier pacto o apoyo a la extrema derecha. Sin salir de Francia, el socialismo se está presentando en alianza constante con la extrema izquierda y los medios suman los votos de unos y otros sin ningún problema y nadie dice que es cuestionable que un socialista pueda apoyar a la extrema izquierda. Esto está ocurriendo en toda Europa. Respecto a los indignados, es un movimiento populista y demagogo de extrema izquierda, toda la izquierda apoya sin una sola fisura. Hago una comparación en el libro con el tea Party porque en España no tenemos un movimiento comparable a los indignados en la derecha. El Tea Party es un movimiento populista y demagogo de extrema derecha que ha tenido mucha más crítica de la derecha que los indignados por parte de la izquierda.

Frente a izquierda o derecha, nacen partidos que venden o proponen "transversalidad". ¿Lo considera un discurso tramposo o interesante?

No existe eso de la transversalidad. Creo que en el caso de UPyD es un concepto electoral con el que UPyD quiere obtener votos de críticos de la izquierda y críticos de la derecha. Los seres humanos somos profundamente ideológicos y esto significa que podemos estar en un extremo, en el otro o en la mitad de lo que en ciencia política llamamos estala de ideología, pero todos tenemos un punto de vista, no existen mezclas. Los puntos de vista pueden ser más o menos complejos, pero nos situamos en algún lugar de las ideologías y, de momento, los conceptos de izquierda y derecha siguen siendo plenamente válidos para definir el debate ideológico actual.

"Queda por ver si habrá una alternativa poderosa y con capacidad de liderazgo frente al progresismo", afirma en el libro. ¿La habrá? ¿En qué consistiría?

La echo de menos y tardará mucho tiempo en haber esa alternativa por la razón de número de la que hablaba. En la medida en que la mayor parte de quienes escriben en los medios de comunicación, enseñan en las universidades o hacen libros sigan siendo mayoritariamente progresistas, la mayoría de ideas que se difundirán serán sobre todo progresistas. Si no cambia el número, no va a cambiar el liderazgo. ¿Poco a poco irá ocurriendo? Creo que sí. En este libro intento influir en ese cambio de dirección.
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