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Navarra no es Asturias

domingo 17 de junio de 2012, 08:15h
La ruptura del pacto entre PSOE y UPN en Navarra deja en una situación muy delicada al Ejecutivo foral. Su presidenta, Yolanda Barcina, destituía a principios de semana a su vicepresidente, el socialista Roberto Jiménez, por la actitud desleal de éste último en materia de cuentas públicas. Con todo, la discrepancia sobre la cuantía de la deuda foral no debe ocultar una cuestión de más calado: la vieja aspiración socialista de hacerse con la presidencia de Navarra, pactando si es preciso con los nacionalistas vascos -radicales o no, pues el PSN ya ha mostrado en más de una ocasión sus simpatías tanto hacia Geroa Bai como hacia Bildu-.

Tres son los posibles horizontes actuales en Navarra: un gobierno en minoría de UPN y PP -entre ambos no tienen los escaños suficientes como para articular una mayoría absoluta-, una moción de censura o, como ha sucedido en Asturias, acudir de nuevo a las urnas. Sin embargo, la diferencia con el Principado es que en Navarra no ha habido un conflicto de egos subidos como el protagonizado por Francisco Álvarez Cascos, sino un golpe de mano de unos socialistas cuyo comportamiento -y modo de pensar- es muy similar al de su “vecino” Jesús Eguiguren. La rama vasquista del PSN, que existe y es más numerosa de lo que algunos puedan creer, está a punto de causar un problema de imprevisibles consecuencias. O alguien pone algo de cordura en la política navarra, o el nacionalismo soberanista campará a sus anchas por la comunidad foral.
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