Estados Unidos y China
jueves 21 de junio de 2012, 20:53h
En tres recientes y relevantes libros: “On China” de Henry Kissinger, “The Future of Power” de Joseph Nye y “Strategic Vision” de Zbigniew Brzezinski , se analizan los cambios que, en el sistema internacional, se están dando por el creciente y acelerado crecimiento económico de Asia, en general y de China, en particular, que con su transformación a una economía de mercado a partir de 1978, ha logrado convertirse en la segunda economía del planeta. Este crecimiento, aunado a la declinación relativa de la hegemonía económica de los Estados Unidos, hace pensar a algunos que estamos a las puertas de una transición hegemónica, en la cual China superará en unas pocas décadas a los EEUU como primera potencia mundial.
En efecto la experiencia histórica de los últimos siglos ha demostrado que hay una relación causal clara entre las modificaciones que ocurren a través del tiempo en los equilibrios económicos y productivos y la posición ocupada por un país en la escala jerárquica del sistema internacional. El sustancial traslado de los flujos comerciales, a partir del siglo XVI, del Mediterráneo hacia el Atlántico y en particular hacia Europa noroccidental es un buen ejemplo al respecto, lo cual hace evidentemente pensar a las consecuencias que podría tener, a mediano plazo, la transferencia en acto de los equilibrios productivos globales hacia el Pacífico. Asimismo la historia nos sugiere que existe una muy clara conexión, a largo plazo, entre el auge y la caída, a nivel económico, de una gran potencia y el crecimiento y la declinación de su poder militar. Esto es evidente, primero porque los recursos económicos son necesarios para mantener unas fuerzas armadas numerosas y de primer orden, pero también y sobre todo porque en el sistema internacional, la riqueza y el poder son siempre relativos. La Francia de 1914 era sin duda más poderosa, en términos absolutos, que en 1850, pero esto servía de muy poca consolación frente a una Alemania que la superaba en casi todos los elementos del potencial del Estado. Algunos ven un paralelo entre la actual relación entre EEUU y China con la relación entre la Gran Bretaña y Alemania en el período de transición entre el siglo XIX y el XX. Las relaciones económicas y comerciales entre ambas naciones eran mutuamente relevantes y positivas, pero el superior crecimiento económico de Alemania y el correspondiente aumento de la potencia militar, particularmente de la Marina alemana y la Welt Politik expansionista del Káiser Guillermo II en Africa y Asia provocaron que la Gran Bretaña se sintiera amenazada y se crearan así las condiciones para el conflicto bélico en el marco de la I Guerra Mundial.
En realidad, no es la primera vez que se habla de la declinación de los EEUU, recordemos que ya en 1957, con ocasión del envío al espacio del primer “sputnik” ruso, muchos creyeron que la Unión Soviética superaría a los EEUU antes del fin del siglo. También a finales de los años ’80, con el espectacular crecimiento del Japón, conjuntamente con la crisis económica coyuntural de esos años en EEUU, se mencionó que era sólo cuestión de tiempo para que Japón superara a los EEUU, como primera economía del mundo. Sin duda, China tiene el potencial para regresar a ser la economía más grande del planeta, como lo fue por siglos antes de 1750. Sin embargo, según las proyecciones más serias todavía en el 2030 el PNB de los EEUU superará al de China. Y todavía en el 2050 el PNB, per capita, de los EEUU será de 88.029 US$, mientras el de China estará en 32.486.
Demográficamente, China tiende a envejecer mientras EEUU, por la inmigración, tiene una dinámica demográfica más positiva. El ascenso de China y su renovado nacionalismo, particularmente afirmativo en el Mar del Sur de China inquieta a sus vecinos y los ha acercado geopolíticamente a los EEUU, incluyendo al propio Viet-Nam. Efectivamente la base geográfica de los EEUU le permite aspirar a ser el fiel de la balanza en Asia así como lo es en Europa y como lo fue la Gran Bretaña en el siglo XIX.
En fin, un análisis en profundidad de este tema escaparía a la economía de estas breves notas, sin embargo no quiero dejar de mencionar que tanto Kissinger , como Nye y Brzezinnsky ven la posibilidad real de que China pueda tomar el puesto que le corresponde en el sistema internacional de una forma pacífica, gradual, negociada y sin excesivos traumas, siempre y cuando logre controlar su potencial nacionalismo expansionista.