crónica política
Auditorías "certeras y creíbles" en el día del adiós de Dívar
viernes 22 de junio de 2012, 00:55h
El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ha asegurado desde Sao Paulo que las auditorias que cifran en el mejor de los casos en 16.000 millones de euros y en el peor en 62.000 millones las necesidades de financiación de la banca española “son un diagnóstico certero y creíble”. Para el presidente del Gobierno, este examen sobre la banca supone “un ejercicio de transparencia sin precedentes, que confirma que las reformas aplicadas al sector financiero eran necesarias y que las estimaciones en materia de provisión y recapitalización eran las correctas.
Una vez conocidas los resultados de las dos auditorías, el Ejecutivo determinará cuantos fondos de los 100.000 millones de euros previstos para nuestro país pedirá oficialmente a la UE el lunes, o incluso puede que este mismo, en este proceso de ayuda, rescate o como quiera denominarse, al sistema financiero español. Rajoy ha subrayado que espera que la asistencia financiera europea “se apruebe los antes posible, porque sanear el sistema bancario es un paso imprescindible para la recuperación de la economía”.
Las auditorías están hechas en base a dos escenarios posibles. El primero, el “previsible según las predicciones de los analistas” y el segundo mucho más adverso. La firma Oliver Wyman cifra para el primero de los casos entre 16.000 y 25.000 millones de euros las necesidades de la banca española y entre 51.000 y 62.000 millones en la situación crítica. La segunda empresa, Roland Berger, en cambio, no hace una horquilla y “se moja más: 25.600 millones para el escenario “normal” y 51.800 para el “pésimo”.
Cifras aparte, lo que sí parece claro es que el escenario dibujado por los dos auditores independientes, según los analistas políticos consultados por este diario, suponen “un balón de oxígeno para Rajoy, el Gobierno y el sistema bancario español, que no está tan mal como los mercados, los especuladores y todos aquellos que maniobran contra el euro han querido hacer ver”. Y un balón de oxígeno que va a permitir al jefe del Ejecutivo “a la importante reunión que este viernes se celebra en Roma entre Alemania, Francia, Italia y España para tratar la crisis económica y de fijar políticas comunes en defensa del euro y la UE ante el crucial Consejo Europeo que se celebrará en Bruselas los próximos días 28 y 29 de este mes.
Economía aparte, este jueves ha tenido otro gran protagonista, Carlos Dívar, que definitivamente ha dimitido como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial tras la polémica originada por el supuesto pago con fondos públicos de viajes privados a Marbella por valor de 28.000 euros. Dívar ha asegurado que toma esta decisión “dolido por el daño que haya podido causar a la imagen de la Justicia” y ha reiterado que “no hecho nada malo y sido víctima de una campaña cruel y desproporcionada. Durante la celebración del pleno del CGPJ en el que ha anunciado su decisión, el ya ex presidente del órgano de gobierno de los jueces ha recalcado que deja el cargo por ser lo mejor “para la carrera judicial”, de la que ha formado parte durante 43 años.
En cuanto a la polémica sentencia del Tribunal Constitucional conocida el miércoles y en la que contradice al Supremo y legaliza a Sortu, partido político nacido al amparo de ETA, las reacciones se han seguido sucediendo este jueves. La más dura, la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien asegurado que el TC debería desaparecer y convertirse en una sala más del Supremo. “Hoy es un día muy triste para la democracia española porque el Tribunal Constitucional ha decidido enmendarle la plana al Tribunal Supremo, de nuevo, y legalizar un partido que no ha querido condenar los más de 800 asesinatos de ETA y se ha negado a pedir la desaparición de esta banda terrorista”, ha subrayado, para a continuación plantearse por qué tiene que existir este órgano “nutrido por políticos que se llaman magistrados y no lo son”.