Crónica económica
Los líderes europeos ya hablan de crecimiento
viernes 22 de junio de 2012, 23:46h
Sólo que, claro, el asunto no está resuelto. Bien, entonces estos políticos, y corramos para citarles: Angela Merkel, François Hollande, Mario Monti y Mariano Rajoy, han firmado un pacto para destinar 130.000 millones de euros a fomentar el crecimiento. De modo que nos encontramos ante lo siguiente. Existía la posibilidad de fomentar el crecimiento. Esa posibilidad pasaba por destinar 130.000 millones de euros de gasto público a determinadas partidas. Y sólo faltaba la voluntad política de hacerlo para que todos podamos ir hoy a dormir en la confianza de que gracias a Merkel, a Hollande, a Monti y a Rajoy vamos a crecer un poco más. Esto es lo que nos han dicho.
Resulta chocante. Han tenido que reunirse los cuatro en Roma, hablar entre ellos, y animarse a tomar esta medida que sólo va a ir a nuestro favor, ya que cada uno de ellos, por separado, no acababa de animarse. Es extraño. ¿Por qué han tenido que juntarse? ¿No habrá una explicación más cercana al márketing político? Y, sobre todo, lo más importante: ¿Cómo saben que dedicar 130.000 millones de euros, cerca de un uno por ciento del PIB comunitario, a gastar dinero en ciertas partidas mejorará el crecimiento? ¿Por qué entra dentro del pensamiento mágico y no del pensamiento científico?
El planteamiento es que hay algunos proyectos que no se realizan, pero que al poner ese dinero público a ese servicio, esas inversiones se ponen en marcha. De este modo, el cuarteto de Roma contribuye al crecimiento económico. Este es el elemento mágico de ese pensamiento. Porque, ¿de dónde salen esos 130.000 millones de euros? Del bolsillo de los europeos.
Ese uno por ciento de nuestra renta, antes de que el cuarteto decidiera disponer de él, estaba en nuestro bolsillo y podíamos destinarlo a lo que deseáramos. Bien a satisfacer directamente nuestras necesidades, bien a ahorrarlo para que se invierta en aquéllos proyectos que los empresarios, con su mayor perspicacia, consideran que serán más productivos; unos grandes, otros pequeños. Así es como se satisfacen más cumplidamente nuestras necesidades, presentes o futuras. Así es como se crece.
Lo que haga el cuarteto de Roma con ese uno por ciento nuestro no es lo mismo. Supone borrar del mapa esas decisiones de consumo e inversión que los agentes privados, más conocedores de sus propios deseos o de las circunstancias que informan sus decisiones de lo que jamás lo estarán los cuatro gobiernos que firmas declaraciones contra la crisis. Y las motivaciones son distintas. La de los agentes privados, hacer el mejor uso del capital. La de los políticos, tomar decisiones que favorezcan sus intereses, con preferencias por las grandes obras fáciles de publicitar frente a las pequeñas o medianas empresas que atienden, más cumplidamente, necesidades reales.
Los líderes europeos ya hablan de crecimiento. Ya somos un poco más pobres.