El futuro de la Eurozona
viernes 22 de junio de 2012, 23:55h
Roma era escenario ayer de la reunión celebrada por los jefes de Gobierno de Alemania, Francia, Italia y España, con vistas a preparar la cumbre de los Veintisiete de la próxima semana. El fruto de dicha reunión, con una agenda prácticamente monotemática, ha sido una propuesta para que la Unión Europea promueva un plan de crecimiento económico con inversiones por valor de hasta 130.000 millones de euros, cifra tan importante como impensable siquiera de sugerir no hace mucho.
Hay quien apunta ya a una victoria de las tesis del nuevo presidente francés, François Hollande, en detrimento de su homóloga Angela Merkel, firme valedora de la austeridad por encima de todo. Sea o no verdad, lo que ahora realmente importa es la defensa de una zona Euro sobre la que se ciernen demasiadas inquietudes de un tiempo a esta parte. Más unidad fiscal y bancaria, más control del déficit, más rigidez presupuestaria y más reformas estructurales son cuestiones irrenunciables, y en torno a las cuales reina -como así debe de ser- el consenso.
Hay, sin embargo, discrepancias en el hecho de que los fondos de rescate europeos se utilicen en la compra de deuda soberana en los mercados secundarios, postura defendida por España, Italia y Francia. Tampoco hay acuerdo a la hora de que sean los fondos de ayuda europeos los que inyecten capital directamente en los bancos, siendo aquí la oposición alemana un escollo prácticamente insalvable. En cualquier caso, el objetivo es común, y hay más puntos de encuentro que de ficción. Sirva como ejemplo el acuerdo suscrito por Alemania, Francia, Italia y España para la aplicación de una tasa sobre las transacciones financieras en Europea, con un mecanismo de actuación que podría incluso evitar la negativa del Reino Unido. En suma, más Unión Europea: bienvenida sea, si de verdad se concreta.