Obama ya tiene su reforma sanitaria
viernes 29 de junio de 2012, 23:19h
El Tribunal Supremo estadounidense daba un espaldarazo a la campaña electoral de Obama al aprobar por un estrecho margen -cinco contra cuatro- uno de sus proyectos más emblemáticos: la reforma sanitaria. El líder republicano, Mitt Romney, ya ha anunciado su intención de derogarla si llega a la Casa Blanca. Es este un asunto sumamente espinoso en Estados Unidos y que no siempre se ve desde el prisma más educado si se mira desde Europa.
Obama se ha empelado a fondo en sacar adelante una iniciativa que considera de la máxima importancia. Su oponente, Mitt Romney, no es nuevo en estas lides, pues ya en su etapa como gobernador de Massachusetts entre 2003 y 2007 promulgó una reforma sanitaria -pionera en el país- que otorgó acceso universal a la atención sanitaria mediante subsidios gubernamentales y fijó la obligatoriedad del seguro médico.
Es el miedo al endeudamiento público que originaría sufragar esta reforma-convenientemente alentado por los ultraconservadores del Tea Party-, el principal argumento de los republicanos para intentar echarla por tierra; el tabú del gasto social.
Y es precisamente en este último punto, el gasto social, en el que Obama puso mayor énfasis durante la campaña electoral que le aupó a la presidencia de su país. A la vista está que la actual coyuntura económica no parece la más propicia para llevar a cabo incrementos en este tipo de partidas, pero es el discurso que el presidente quiere mantener, en base al contrato electoral que le une con sus votantes. Y es perfectamente lícito. Como lo es la manera de entender la política social de los republicanos, por más que desde ciertos sectores de la opinión pública europea se les quiera demonizar. Las prestaciones sanitarias y de seguridad social funcionan allí de una manera completamente distinta a como lo hacen bajo el paraguas del Estado de Bienestar europeo. Ni mejor ni peor, sencillamente diferente. Sucede que los republicanos temen que, si el Estado se sigue endeudando, ello pueda incidir negativamente en la marcha de la economía, al tiempo que ven en la reforma sanitaria una intrusión estatal de la que abominan. En cualquier caso, parece que esta vez ha sido Obama quien se ha salido con la suya. Y desde un punto de vista social demócrata, parece acertado.