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elecciones islandesas

El veterano y polémico Grimsson, reelegido presidente de Islandia

domingo 01 de julio de 2012, 13:29h
Se ha impuesto a la popular periodista Thóra Arnórsdóttir. Grimsson es para unos es un héroe que se enfrentó a la presión internacional contra Islandia y al Gobierno de izquierda, que ha perdido gran parte del apoyo que tenía hace tres años. Sus detractores consideran que ha excedido y mucho las funciones del presidente, una figura similar a la del rey en las democracias parlamentarias europeas, además de realizar un ejercicio de cinismo.
El veterano político Ólafur Ragnar Grimsson ha sido elegido para un quinto mandato consecutivo como máxima autoridad de Islandia, según los primeros resultados de las elecciones presidenciales celebradas este sábado en el pequeño país insular del norte del Atlántico.

Grimson obtuvo 52,5% de los votos, según datos oficiales del recuento ofrecidos por la televisión pública islandesa RUV una hora después del cierre de los colegios electorales a las 22,00 horas locales (22,00 GMT).

Presidente de Islandia desde 1996, Grimsson se impuso a su mas inmediata rival, la popular periodista Thóra Arnórsdóttir, que logró 33,2% de los sufragios, así como a los otros cuatro candidatos, que juntos sumaron algo mas del 10% de las papeletas.

Un presidente polémico que quiere hacer historia
En sus setenta años de independencia, Islandia no ha tenido un presidente tan controvertido como Ólafur Ragnar Grimsson, un político con gran talento para amoldarse a las circunstancias, y que acaba de lograr una histórica quinta victoria.

En su último discurso de Año Nuevo, había dicho que no se presentaría a sus terceras elecciones -en dos ocasiones fue elegido de forma automática al no tener contrincantes-, pero fue un movimiento táctico: quería ver con cuántos apoyos contaba después de una última legislatura polémica.

En dos ocasiones, en enero de 2010 y en febrero de 2011, ejerció el derecho a veto que le permite la Constitución para someter a referendo dos leyes del Parlamento para pagar a los Gobiernos británico y holandés el dinero adelantado a sus ahorradores tras la quiebra del banco islandés Icesave en octubre de 2008.

Las dos consultas resultaron en un rotundo "no" de la población a los acuerdos y le permitieron recuperar la popularidad a Ólafur Ragnar Grimsson, que ya había recurrido a ese veto en 2004 para frenar una nueva ley de medios, pero entonces no hubo referendo, porque el Gobierno acabó retirando el proyecto.

Su actuación en el "caso Icesave" ha polarizado a la población: para unos es un héroe que se enfrentó a la presión internacional contra Islandia y al Gobierno de izquierda, que ha perdido gran parte del apoyo que tenía hace tres años.

Sus detractores consideran que ha excedido y mucho las funciones del presidente, una figura similar a la del rey en las democracias parlamentarias europeas, además de realizar un ejercicio de cinismo.

En los tiempos dorados de los empresarios islandeses, recorría el mundo en su apoyo y hablaba de una "nueva expansión vikinga".

Su papel fue duramente criticado por el informe elaborado por la comisión parlamentaria que analizó el rol de las autoridades en la crisis, pero Ólafur Ragnar Grímsson sólo ha reconocido que se equivocó al confiar en las agencias de calificación, que daban altas notas a los bancos islandeses poco antes de que quebraran.

Esa habilidad para adaptarse a las circunstancias no es nueva en este astuto y veterano político de 69 años.

Tras su formación universitaria en Gran Bretaña, regresó a su país para fundar el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Islandia a principios de la década de 1970, época en la que ya militaba en el centrista Partido del Progreso.

Con el centroizquierda fue diputado en 1974 y en 1975, y entre 1978 y 1983, con la Alianza por el Pueblo, un partido de inspiración socialdemócrata con el que ejerció de ministro de Finanzas (1988-1991).

Por entonces se le situaba en el ala izquierda del partido, lo que hizo que la primera vez que se presentó a presidente en 1996, la elite islandesa organizara una campaña contra él tachándolo de comunista, aunque luego se convertiría en su estrecho aliado.

Nunca antes ha tenido tantos rivales, de ahí que haya recurrido a su experiencia, acusando a su principal contrincante, Thóra Arnorsdóttir, de ser un "títere" de la primera ministra, que según él no le perdona su posición en el "caso Icesave".

Ha conseguido además que la cuestión del ingreso en la UE, del que es ferviente opositor como buena parte de la población, sea un tema central en la campaña, y se ha posicionado también contra la reforma del sistema de cuotas en la pesca, principal industria islandesa, buscando atraer a los votantes conservadores.

Casado en segundas nupcias y con dos hijos adultos de su primer matrimonio, Ólafur Ragnar Grímsson acaricia un quinto mandato que sería histórico.
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