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¿El PRI regresa?

Marcos Marín Amezcua
lunes 02 de julio de 2012, 07:46h
A las 20 hrs. del 1 de julio, hora del centro de México, las llamadas encuestas de salida y los conteos rápidos han dado como ganador a Enrique Peña Nieto, lo cual significa el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de México, tras de doce años desde que fue echado a punta de votos. Pero las cifras siguen cambiando. Hay un tortuguismo en el conteo de mesas electorales para crear una sensación de fraude o de inconformidad o de favorecer al propio Peña. Y se acercan el primero y el segundo lugar.

A las 22 hrs. en 2006 se había computado el 20% de las mesas electorales y ahora solo el 9%. No es un buen dato. Más lo que vemos de conteos, Peña gana sólo con el 36% de los votos con un 60% de participación. No olvidemos que aquí se gana por un voto.

No considero que el resultado sea un simplista voto de castigo al partido gobernante Acción Nacional (PAN). Implica estrategia del PRI con grandes financiamientos y la incapacidad del PAN para defender sus éxitos frente a una sociedad que además, coqueteó con la izquierda, sin éxito.

No es grato comunicar el resultado obtenido; no son buenas noticias para México. Una lectura cuidadosa de lo sucedido nos permite invocar tres causas que explican el triunfo del PRI y tres razones para no echar cohetes para festejar el resultado electoral que a muchos, nos deja verdaderamente atónitos.

Las causas de triunfo son: una campaña que tendrá que aclarar los gastos enormes que apuntalaron la imagen personal de Peña Nieto, desde que gobernaba el Estado de México, la entidad desde la cual se catapultó a la candidatura del PRI. Luego, una segunda causa será la capacidad para orquestar alianzas con los medios de comunicación masiva más prominentes de este país, los cuales en todo momento y hasta el final, cuidaron que su imagen no se viera afectada, aunque sí fue expuesta. La tercera razón consiste en que ha contado con un equipo de campaña eficaz que ha pagado millones para construir una imagen cuidadosa, que no exenta de tropiezos y en más de una ocasión tardó en responder a las carencias de su candidato, pero que aun con todo ha ganado apenas con unos arriba de su más cercano competidor, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

¿Por qué no son buenas noticias? Primero que nada porque el PRI no renovó sus estructuras siendo oposición, como lo hubiera hecho cualquier partido creyente en la democracia, ni modificó aquellas prácticas que le han dado su fama mundial de corrupto e ineficaz, desde el punto de vista de no resolver de fondo los problemas del país. En segundo lugar porque en doce años fuera de la presidencia, no aprendió a ser oposición, frenando iniciativas y medidas de cambio necesarias. Solo se apeó a su clientelismo y al corrupto sindicalismo que prohijó por décadas y que el PAN no pudo desactivar, ya sea por torpeza, por complicidad, por incapacidad o por una sencilla carencia de vena política. Y en tercer lugar porque la camarilla que acompaña a Peña Nieto no es de primera y puede ser su peor lastre, dado que es la misma a la que se echó en 2000. De ganar Peña Nieto deberá cuidar muy bien los nombres que maneje de cara a la opinión pública que los conoce bien.

Acaso hay una cuarta mala noticia. El candidato ganador no dejó en claro que hará con la guerra contra el narcotráfico, que en estos últimos años ha relacionado a muchos nombres de militante de su partido con el narco por activa o por pasiva. Ahora, otra vez su partido gobernará si las tendencias se mantienen.

Sin duda puedo escribir que este 1 de julio de 2012 no hubo buenas noticias para México. El PAN como partido gobernante se va al tercer lugar con una paliza electoral en todos los frentes, federal, estatal y municipal.

La elección planteaba retos a los electores mexicanos; verdaderos retos pues ninguno de los candidatos por sí solo convencía y todos tenían más puntos en contra que a favor. Lo que puedo advertir y eso es una de las cosas que más lamento, es que no sé si la libertad de expresión de que hemos gozado con el PAN estará garantizada con el PRI. El pasado no ayuda.

Vázquez Mota su candidata, con clase y con una serenidad totales, lo ha definido en su discurso reconociendo su derrota, y dijo que su partido en la oposición impedirá “el regreso del autoritarismo y la rendición frente al crimen organizado". El PAN ha perdido por el peso de los errores. El candidato de la izquierda cuya distancia se acorta con Peña, ha sido prudente y pide esperar el resultado final a saberse cuando inicie el conteo distrital el miércoles 4. Ya anticipa lo que puede venirse. Por eso lo reitero nuevamente: hoy no puedo escribir desde ultramar buenas noticias para México.

Sépase, entre priistas lo denunciaron: buscaron al hombre antes que al proyecto. Nada más que México no está para experimentos. Y el PRI viene en plan de revancha. No falta quien dice que ya lo sacamos una vez. No permitirá otra. Y traigo a cuento las palabras del líder obrero Fidel Velázquez, dichas antes de morir en 1997, siendo un soldado más del PRI: “no nos dejaremos quitar con los votos lo que ganamos con las armas”.

Y algo más: si ganó Peña Nieto, la izquierda latinoamericana acaba de darse un frentazo en México. Con el cerco a Paraguay no es poca la perdida para ella. Se les fue otra vez la gallina de los huevos de oro. Veremos que hace López Obrador.
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