El crecimiento mundial se detuvo en 2009, cuando cayó un 2,31 por ciento de media, pero volvió a recuperarse, aunque con muchas inseguridades, en 2010 y 2011. Ahora las perspectivas están más cerca del estancamiento que de la confirmación de una recuperación.
Vayámonos a China.
Sigue asombrando al mundo con su ritmo de crecimiento. Pero las últimas noticias apuntan a que la burbuja financiera está empezando a estallar. Tampoco exageremos. Las previsiones de crecimiento para este año son del 7,5 por ciento. Más preocupante es la situación de los Estados Unidos. Los datos de paro de junio, que recogen la creación de 80.000 empleos, pese a lo que puedan parecer así recogidos son bastante malos, pues se esperaba una mayor contribución. Tanto la tasa de paro como la tasa de ocupación se mantienen, en el 8,2 y el 63,8 respectivamente. Lleva 41 meses con la tasa de paro por encima del 8 por ciento. La media de creación de empleo de los tres últimos meses es la más baja desde julio de 2010. Y muestra que la economía, lejos de recuperarse, muestra signos de debilidad. ECRI, que ya advirtió de que Estados Unidos volvería a la recesión, últimamente está encontrándose con que su análisis se va confirmando, y se reafirma en su previsión.
Japón no da muestras de despertar convincentemente.
Y Europa es la mayor amenaza para la economía global. No vamos a detenernos en nuestro continente, porque conocemos bien su situación. La desaceleración de China, la de Europa, y los temores sobre Estados Unidos también arrastrarán al conjunto de los países asiáticos. También con los BRICs. Las fuentes de crecimiento de los últimos años lo seguirán siendo en los venideros, pero a un menor ritmo.
Según Comstock Partners, en un
análisis recogido por CreditWritedowns, “el menor crecimiento, aunado a los problemas de deuda de la eurozona, Estados Unidos, China y las naciones emergentes, están incrementando las probabilidades de una recesión global”. Por lo que se refiere a los Estados Unidos, su economía “se ha desacelerado en los dos o tres últimos meses. Se han anunciado o bien sorpresas negativas o datos negativos en indicadores clave tales como gasto de los consumidores, compras de las empresas, producción y empleo”. Sobre China considera que “su economía está cayendo, pero probablemente más de lo que indican los datos oficiales”. Mientras que “
las autoridades fiscales y monetarias se han quedado sin munición” para intentar recuperar el crecimiento vía estímulos.
Markit es de la misma opinión, dice que “el crecimiento económico global está a punto de pararse”. Se basa en el PMI (Índice de Gestores de Compras) global, que
publicó este jueves. Advierte de que este índice “ha caído en junio por cuarto mes consecutivo hasta los 50,3 puntos desde los 52,1 en mayo”. Recordemos tres cosas sobre estos datos: Primero, aprecian la evolución de la economía privada. Segundo, se basan en encuestas sobre decisiones reales, por lo que son fiables y adelantados a los acontecimientos. Y tercero, que por encima de 50 muestran expansión, y por debajo contracción. Este dato de 50,3 puntos, nos dice Markit,
“es el peor que se ha visto desde que comenzó la recuperación en agosto de 2009, y apenas está por encima del 50,0, que muestra un estancamiento”. Y añade: “Los datos de PMI son consistentes con una tasa de crecimiento anual apenas superior al 1 por ciento, mucho más débil que la tasa del 2,1 por ciento recogida en el primer trimestre del año”.
Por si fueran pocas las advertencias del ECRI sobre Estados Unidos, más Comstock Partners y Markit sobre el conjunto global,
la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2012/CAR070612A.htm de que hay signos de que la actividad se está ralentizando en las economías avanzadas y también en las emergentes.
Ya puede darse prisa el Gobierno español en recuperar la confianza del mercado antes de que, a la vista de una desaceleración global, decida apostar con más fuerza por las zonas refugio.