Revista de prensa
Herrera y Camacho ([i]ABC[/i]) temen una "suspensión de pagos" y un "tijeretazo 3.0"
viernes 13 de julio de 2012, 08:48h
Las portadas informan de la rebeldía autonómica contra el Gobierno, incluidas comunidades del PP salvo para ABC, que cuenta sólo las no 'populares'. Los columnistas son pesimistas sobre las últimas medidas del Gobierno. Podrían ser insuficientes. Irene Villa pone la nota optimista y sentimental a este viernes.
El Mundo habla de rebelión autonómica contra los ajustes del PP tras el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Los funcionarios ilustran la portada con su protesta ante la sede de los ‘populares’ en Génova. Además, el PSM y el PSC piden a Rubalcaba una oposición más agresiva.
Este diario cree irresponsable el pulso de las autonomías al Gobierno, dos de ellas del PP: “El Gobierno respondió a este pulso con la Ley de Estabilidad en la mano. Es el primer paso hacia una posible intervención, aunque el proceso legal es muy largo y si algo apremia a España es el tiempo. Por gráfico que fuera Montoro en su enfrentamiento con los consejeros rebeldes, lo cierto es que el mensaje que llegará hoy a las instituciones internacionales y a los inversores no puede ser más desalentador. Y sin desatar este nudo, todos los sacrificios y los esfuerzos pueden ser vanos”.
La Razón apunta directamente a ocho comunidades en proceso de intervención a las que el Gobierno da siete días para que garanticen el cumplimiento del objetivo de déficit. En la imagen, Irene Villa hace carantoñas a su recién nacido primer hijo, Carlos.
José María Marco se pone en la piel de rebeldes con causa, como se refiere a jóvenes emprendedores: “Los jóvenes tampoco lo tienen fácil a la hora de montar sus propias empresas: la burocracia sigue siendo intrincada, las relaciones laborales siguen dominadas por intereses ajenos a los de empresarios y empleados, no hay crédito porque el Estado absorbe todo el dinero para pagar sus gastos y sus deudas. Si yo fuera uno de los jóvenes actuales, no tendría muchas dudas acerca de mi actitud ante un sistema destinado a machacarme mientras me cubre de agasajos”.
Irene Villa dedica un artículo a Miguel Ángel Blanco, secuestrado y asesinado hace ya 15 años por ETA: “Ahora que soy madre sólo puedo ver el dolor de una familia a la que le fue arrebatado un miembro. La esperanza es que continúen los nacimientos, como el que acaba de dar sentido a mi vida”.
El miedo lleva a los mercados a abrir una brecha en la zona euro, cuenta El País. Adelanta este diario que la amnistía a las viviendas que ocupan la costa llegará a 75 años, o así lo prevé fijar el Gobierno. También, detenido un exconsejero de ERC por contrabando de tabaco.
Juan José Millás escribe una encendida columna contra el Ejecutivo: “Si en la ingente tarea de desactualización de España impulsada por Rajoy no colaboramos un poco el resto de los ciudadanos, caeremos una vez más en los excesos modernizadores que tanto daño nos han hecho a lo largo de la historia. Menos mal que al PP no le frena nadie en este impulso involutivo, de ahí que reprima las manifestaciones pacíficas con más violencia que las agresivas o que trate con guante blanco al defraudador y con mano de hierro al contribuyente honrado. En dos palabras, a la mierda los enfermos, los pobres y los viejos y bienvenidos por fin los chorizos de siempre. ¡Viva Gürtel!”
Montoro y sus más estrechos colaboradores ilustran la primera plana de ABC. Dice que son cuatro (y no seis, como aseguran el resto de diarios) las comunidades que se han opuesto a los planes del ministro.
Carlos Herrera e Ignacio Camacho ven astillas peligrosas a las últimas acciones y declaraciones del Gobierno. Opina Herrera que “Rajoy ha disparado su munición de reserva; la que, probablemente, debiera haber disparado desde un principio” y que “la suspensión de pagos puede estar a la vuelta de la esquina”. Camacho afirma: “El Gobierno dice confiar en que el BCE actuará pronto. De no hacerlo, habrá que improvisar un plan C, un tijeretazo 3.0 que tal vez sólo podría aplicar una troika interventora. Y ahí ya no estaríamos en el territorio lírico del desasosiego sino en el desgarrado escenario de la catarsis”.