Por fin un discurso valiente
viernes 13 de julio de 2012, 20:20h
En alguna ocasión anterior he expuesto y me ha dolido que el dichoso tema de las Autonomías permaneciera carente de un estudio a fondo que pusiera de manifiesto el sentido mismo de su razón de ser. En época de crisis todo quedaba en la noticia de la supresión de algún Consejero o la eliminación de algún coche oficial. Obviamente, parches que para poco servían ante las elevadas necesidades del Estado, según, por demás, recomendaba la Unión Europea.
Pues bien, por ventura, llega el contenido de la conferencia que en un curso de verano ha pronunciado el prestigioso profesor de Derecho Administrativo Tomás-Ramón Fernández, buen experto en el tema, quien propone, sin paliativos, una profunda reforma del modelo territorial y de Estado. La síntesis de sus palabras no admite dudas: “El tinglado de los diecisiete estaditos yuxtapuestos es insostenible”. ¡Así de claro! Lo que hoy padecemos es la yuxtaposición de diecisiete Comunidades Autónomas, sin interés alguno ante cualquier forma de coordinación. Cada uno de estos “estaditos con su Gobierno, su Parlamento y su Administración central y periférica que reproducen en paralelo la organización tradicional del Estado. Esto es insostenible y, además, se convierte en una permanente pugna con el Estado central”. En esta afirmación, el conferenciante debería haberse quedado en “el Estado”, que no hay más que uno, prioritariamente descrito en nuestra Constitución.
La forma de salir de este caos, es la que, indudablemente, pasa por una “reforma constitucional a fondo”, especialmente del Título VIII de nuestra Ley de Leyes, Título que, según afirmó, “carece en su mayoría de contenido directivo, ya que el Estado de las Autonomías se construyó a empellones y al margen de toda reflexión, concediendo competencias a borbotones y sin pensar en sus consecuencias”. Esta afirmación del conferenciante se puede comprobar en la actualidad cuando es el mismo Estado el que ahora advierte lo mucho que hay de error al aprobar el artículo 150.2. de la Constitución, en virtud de cual todo lo estatal podría resultar delegable, tras un razonamiento de lo más complicado.
Aduciendo la inutilidad de intentos anteriores y creyendo que se puede establecer otro sistema de autonomías, montado en la claridad y “reduciendo el número de Comunidades Autónomas”. A nuestro parecer, esto último no dará más que un resultado de luchas entre las regiones con autonomía y aquellas otras que no tengan algo “tan maravilloso”. No se olvide que estamos en el país de la envidia y que justamente esta diferencia constituyó uno de los factores con mayor influencia en el precedente de nuestra Segunda República.
Si el profesor Tomás-Ramón Fernández terminó su muy acertada intervención confesando que “el Estado de las Autonomías se nos ha ido de las manos”, me atrevería a afirmar que no hay que esperar al Título VIII. Sus raíces están antes y fuera de la Constitución.
|
Catedrático de Derecho Político
|
|