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La gasolina, la luz, Internet o el móvil podrían ser más baratos de haber más oferta

La falta de competencia en sectores clave y la subida de impuestos ahogan al consumidor

domingo 22 de julio de 2012, 08:11h
Las asociaciones de consumidores y la UE denuncian desde hace tiempo la poca competencia en sectores clave de la economía española y que perjudica la lucha de precios. En consecuencia, las tarifas se ven infladas de manera artificial en una época de subida de impuestos y bajada de sueldos.
En las últimas tres décadas, y al calor de las progresivas privatizaciones de determinadas empresas públicas con una presencia dominante en sus respectivos sectores, España ha visto cómo algunos servicios estratégicos han pasado a manos de un reducido grupo de compañías.

La necesidad de financiación y de adelgazar la carga de las arcas públicas llevó, a principios y mediados de los 90, a que el Estado español se desprendiera de sus participaciones en empresas que, al pasar a manos privadas pero gozando de una herencia privilegiada en el mercado, se han situado como auténticos dominadores en sus respectivos segmentos dejando muy poco lugar para la competencia real.

Sin embargo, con la progresiva construcción del mercado comunitario se redactó de manera paralela un marco jurídico europeo que prohíbe, en los artículos 101 y 102 del Tratado de Funcionamiento de la UE, de forma clara y taxativa las prácticas oligopolísticas o de posición dominante, es decir, aquellas encaminadas a que unos pocos alteren un determinado mercado mediante pactos irregulares, aunque nuestro país no se haya caracterizado especialmente por cumplir dicho reglamento.

Así, varias empresas españolas han visto cómo eran apercibidas o hasta multadas por fijar precios adulterando de este modo la ley de la oferta y la demanda, una estrategia que ahora, con la creciente subida de impuestos, en especial del IVA, conlleva un incremento artificial y a veces injusto para los usuarios y los consumidores de determinadas tarifas.

La gasolina
Si hay un sector criticado, denunciado y reprendido por sus prácticas oligopolísticas en España es el de la gasolina y el gasóleo. En la actualidad, más del 70 por ciento del mercado de los hidrocarburos en nuestro país está en manos de dos únicas compañías.

A pesar de los diversos y periódicos toques de atención por parte de Bruselas, los sucesivos gobiernos populares y socialistas no han hecho mucho por liberalizar el mercado, que ve cómo los grandes copan cada vez más demanda mientras que los pequeños se ven abocados al cierre de sus negocios por no poder competir ni en logística ni en margen de beneficios.

Sólo en lo que llevamos de año, el precio medio de la gasolina en España se ha incrementado un 3,2 por ciento, llegando a mediados del pasado mes de abril a su techo histórico, 1,498 euros por litro. Pero si uno se retrae al comienzo de la crisis, en 2008, verá cómo el mismo litro, que entonces costaba 1,11 euros, se ha encarecido un 22,37 por ciento desde entonces.

A pesar de todo, las tarifas españolas de hidrocarburos se encuentran entre las más baratas de la Unión Europea, donde el precio medio del litro de gasolina se sitúa en 1,625 euros, y sigue siendo habitual ver a conductores franceses o portugueses cruzar la frontera para abastecerse. Ahora bien, si de ese precio eliminamos todas las cargas impositivas las tornas se dan la vuelta, puesto que nuestro país pasa a ser el territorio comunitario con los precios más altos.

De este modo, y según los expertos consultados por EL IMPARCIAL, el porcentaje extra del precio de la gasolina atribuible a la falta de opciones en el mercado de los hidrocarburos en nuestro país está en torno al 5 por ciento. Así, un español medio podría llegar a ahorrarse siete céntimos por litro con el precio actual y algo más de cuatro euros en un repostaje de unos 60 litros.

Sin embargo, la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) sale en defensa del sector. En un informe remitido a este periódico, la AOP niega que haya una falta de competencia en el sector de los hidrocarburos y afirma "que las empresas petroleras cumplen escrupulosamente con las normas vigentes y rechazan cualquier insinuación sobre comportamientos anómalos".

España, entre los diez países más caros
Por otro lado, con la llegada de la telefonía móvil e Internet a España, el sector de las telecomunicaciones en nuestro país ha sufrido una profunda transformación y una progresiva pero lenta evolución hacia la libre competencia.

A pesar de que la oferta es mayor que en otros sectores, lo cierto es que los precios y tarifas, según la Comisión de Competencia de la Unión Europea, al frente de la cual se sitúa el español Joaquín Almunia, son significativamente más altos que los del resto de socios europeos, tanto en telefonía como en transferencia de datos.

Bruselas ha llamado la atención en reiteradas ocasiones al Gobierno español, al Ministerio de Industria y a las distintas compañías operadoras por lo que considera un abanico de ofertas desvirtuado y muy caro. España es, a día de hoy, el país de la UE con los precios más altos en telefonía móvil y con los usuarios más insatisfechos. No obstante, el sector de las telecomunicaciones es el que acumula mayor número de denuncias entre los consumidores de nuestro país.

La aplicación de tarifas excesivas por parte de las cuatro compañías, así como las quejas de miles de ciudadanos, provocó que la Comisión Nacional de la Competencia se viera obligada a intervenir y a imponer una reducción de costes para el año que viene, aunque fuentes del sector no creen que esto vaya a influir en el precio final que paga el usuario teniendo en cuenta la ya aprobada subida del IVA y el reajuste tarifario previsto.

En cuanto a Internet, los datos no son mucho más alentadores. España, donde el 61 por ciento de los hogares está conectado a Internet, está entre los diez países más caros en cuanto a ancho de banda de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Los españoles pagan una media de 4,15 euros por megabit, una tarifa barata en comparación con las de Grecia (17,2 euros) y México (13,1 euros), los dos territorios más caros.

De este modo, las asociaciones de consumidores creen que, de liberalizarse más el sector, el usuario podría llegar a ahorrarse entre el 10 y el 40 por ciento de su factura (de 72 a 290 euros al año), puesto que la diferencia que hay entre lo que paga un español y un danés, por ejemplo, ronda el 260%, mientras que el escalón que nos separa de la media europea es del 40 por ciento.

Unesa es la ley
Por último, el Gobierno de Mariano Rajoy se ha visto obligado a incrementar el precio de la factura de la luz "como consecuencia del desmesurado déficit que arrastra el sector", según se apunta desde La Moncloa. Los usuarios españoles han visto cómo sus recibos se han incrementado, antes de la subida del IVA, en un 11 por ciento de media en lo que va de año, un 86 por ciento desde 2002.

Sin embargo, a pesar de la crisis por la que atraviesa nuestro país y del esgrimido déficit tarifario, las compañías de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa), acumularon unas ganancias aproximadas en 2011 de 8.000 millones de euros.

El sector eléctrico tampoco se escapa a determinadas prácticas ilegales o, por lo menos, de dudosa moralidad. En 2011, la Comisión Nacional de la Competencia amonestó con 61 millones de euros, la segunda mayor multa en la historia del organismo controlador, a las principales empresas del sector por prácticas típicas de un oligopolio implementadas entre 2007 y 2009, como son el pactar precios, el impedir el acceso al mercado de otras comercializadoras o el fijar modelos únicos de contratos. La denuncia sigue en los juzgados pendiente de que se resuelva la apelación presentada por Unesa.

El sector eléctrico es el cuarto por número de reclamaciones y quejas de los usuarios por detrás del ya mencionado de las telecomunicaciones, del bancario y del de seguros y de mutualidades. Los españoles se lamentan del precio excesivo y del modo de cobro, estimado en base al consumo.

Además, al igual que en otros sectores, las tarifas eléctricas españolas superan la media europea con holgura. Un ciudadano medio paga de media hoy en día 0,176 kilovatio/hora, mientras que la estimación del resto de países de la Unión Europea sitúa la tarifa tipo en los 0,123 euros kilovatio/hora. Así, las organizaciones de consumidores creen que de liberalizarse el sector y de respetarse las reglas de la libre oferta y demanda, los consumidores españoles podrían llegar a ahorrarse hasta 23 euros al mes, 276 euros al año, sin incluir en el cálculo la futura subida de impuestos, en su factura de la luz.

Este periódico se ha intentado poner en contacto con Unesa para recoger su punto de vista, si bien la patronal eléctrica no ha respondido a la invitación de EL IMPARCIAL para participar en este reportaje.

Con los datos en la mano, se puede observar que, mientras los recortes salariales y la pérdida de puestos de trabajo, amén de la subida de impuestos, son el pan de cada día de los españoles, estos tienen que ver cómo sus facturas se ven en algunos casos adulteradas por la falta de oferta suficiente en sectores clave de la economía de nuestro país.

Un cálculo rápido de lo que podrían ahorrarse los usuarios de respetarse las reglas de la competencia en los sectores analizados arroja unos datos significativos: cada español estaría pagando 42 euros mensuales de más en gasolina, luz y teléfono, unos 504 euros al año que, tal y como están las cosas y con las negras perspectivas de cara a 2013 en el horizonte, no son ninguna tontería.

Para contactar: [email protected]
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