www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Médicos y medicinas

jueves 19 de julio de 2012, 21:03h
“El médico joven asume mejor sus errores que el veterano”. Esta declaración la ha hecho Francesc Borrell-Carrió, moderador del Grupo de Comunicación y Salud como una de las conclusiones de la mesa sobre “Seguridad del Paciente y Prevención de Errores Clínicos”. Según este especialista “ la seguridad del paciente es una prioridad para el Sistema Nacional de Salud ".

En efecto, la fatiga, la falta de tiempo, las exigencias de los pacientes y la forma de organizar el trabajo, son algunos de los factores que incrementan el riesgo de cometer errores. Los médicos jóvenes son más proclives a asumir sus errores y también a incorporar cambios en su trabajo, como el uso de nuevas tecnologías, esto es común a cualquier profesión; los jóvenes son más dúctiles, más abiertos a todo. Para ellos “la cultura del error” es más fácil de asumir que para un médico de más años . Cuando acaban de ser “residentes” se sienten tan capacitados que infravaloran las quejas del paciente.

Cuando el clínico tiene más experiencia en el error, desconfía más de sí mismo y, por lo tanto, es más precavido. Juzga con mucha atención la información que le da el paciente, no hace juicios generales. Bien es verdad que los médicos mayores no admiten grandes fracasos en sus carreras, tienen mucho miedo a reconocer el error, es la “cultura de la culpa” que no tiene cabida en la relación médico – paciente.

Creo que esto es muy interesante, por lo menos muy a tener en cuenta. En “atención primaria”, por ejemplo, el 30% de los fallos médicos podrían estar causados por la prescripción farmacológica defectuosa ( posología, tipo de medicamento, tiempo de tratamiento… etc ) todo ello está muy agravado cuando se trata de pacientes con las dos edades extremas : los niños y los ancianos mayores de 80 años.

En el estudio hecho por Borrell-Carrió acerca de la “cultura de la culpa”, declara que lo que sí admiten los médicos encuestados – más de 238 en Cataluña – es que los fallos sean debidos a “ los acontecimientos adversos”. Bajo este concepto engloban, por ejemplo, las reacciones inesperadas a los medicamentos recetados. Vemos por lo tanto la importancia de los conceptos y las “descripciones verbales” de las que son tan amigos los galenos.

Los médicos en general son desde siempre muy amigos de la escritura y de la pintura. Desde Gregorio Marañón a Juan Antonio Vallejo Nájera, que pintaba naïf, y a Juan Rof Carballo, que llegó a ser académico de la lengua, estos dos últimos con quienes coincidí varias veces, han sido excelentes escritores y pintores; el término “acontecimientos adversos” puede encubrir para ellos tanto errores de galeno como causas debidas al azar o a la peculiar naturaleza del paciente. Sea como fuere me interesan siempre mucho más los términos que usan.

Yo, desde siempre, he sido un amante de la medicina y de la farmacopea, muchos de mis últimos libros han tratado temas de divulgación científica, quizá me hubiera gustado ser médico pero quien lea este artículo comprenderá la enorme responsabilidad que tienen los médicos, una responsabilidad de una trascendencia muy superior a la de la mayoría de las profesiones.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios