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Ganar una guerra

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 04 de agosto de 2012, 16:50h
Uno de mis compañeros en la Universidad, profesor de Historia contemporánea, suele hacer una afirmación que no por evidente es menos cierta: “una guerra no se gana, hasta que se ha ganado”. Cuando todo parece inclinar la victoria hacia un bando, algo cambia y la situación da un giro. Un amigo oficial del Ejército del Aire suele decir que el mejor plan de batalla no resiste el primer enfrentamiento con el enemigo.

Después de una semana de combates en Alepo, el ciclo de la guerra civil siria se repite. Se movilizan las tropas de élite del régimen –la IV División, la Guardia Republicana, los tanques, etc.- y logran victorias tácticas. Los rebeldes se retiran y ceden el control de algunas zonas mientras aparecen otros focos de sublevación. En una adaptación al Oriente Medio de la consigna del Comandante Che Guevara -crear uno, dos, muchos Vietnam- las tropas del Gobierno no logran contener los estallidos rebeldes que se producen continuamente. En Alepo se sigue combatiendo y los cohetes, las granadas y los AK-47 permiten una retirada ordenada de los rebeldes y un lento avance de las fuerzas de El Asad. Si alguien esperaba una derrota militar de los rebeldes, va a quedar decepcionado.

Por otro lado, la rebelión ha logrado varias victorias estratégicas esta semana. La primera ha sido la dimisión de Kofi Annan como enviado especial de las Naciones Unidas para Siria. Se cierra así la puerta a una solución política del conflicto, la opción que siempre esgrimen la Federación Rusa y la República Popular China para frenar los intentos de intervención militar en Siria. Ahora, la alternativa política está agotada. Es una pésima noticia para todos pero acerca la intervención militar extranjera –de un modo u otro- al conflicto sirio.

En segundo lugar, el Gobierno estadounidense ha aprobado la asistencia de la CIA a los rebeldes sin incluir ayuda armamentística. En realidad, ya hay otros países que han suministrado armas a los rebeldes. Además, se mantendrá un fondo de veinticinco millones de dólares para ayudar a la oposición siria y desarrollar planes con ella. Vista la experiencia libia, ojalá identifiquen a los opositores correctos. He aquí el problema de fondo: a nadie le gusta El Asad pero nadie sabe dónde está la alternativa.

Por fin, la Asamblea General de Naciones Unidas –a iniciativa de Arabia Saudí- ha aprobado una resolución que denuncia el uso de artillería pesada en el conflicto y las operaciones aéreas militares en contra de los opositores. La Asamblea deplora “la incapacidad del Consejo de Seguridad de consensuar unas medidas que aseguren que las autoridades Sirias cumplen con sus compromisos”, es decir, el alto el fuego y la retirada de la artillería de las zonas pobladas que incluía el plan de paz propuesto por Annan y aprobado por El Asad. 133 países han votado a favor de la resolución, 43 se han abstenido y sólo 11 han votado en contra.

He aquí la soledad y la debilidad del régimen sirio. Cuando parece que puede vencer, es cuando más próxima podría estar su derrota.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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