La inflación ha retrocedido en América Latina
martes 07 de agosto de 2012, 20:26h
Es un hecho muy positivo que el mundo haya aprendido controlar la inflación en las últimas décadas; recordemos que hacia fines de la década del ochenta la inflación era un flagelo muy generalizado, sobre todo entre los países en desarrollo. En las naciones industrializadas la inflación oscilaba en esos años alrededor del 3 por ciento anual, pero en África llegaba al 30 por ciento, en las naciones de la ex. Unión Soviética superaba el 60 por ciento y en América Latina trepaba al 200 por ciento anual. Si en esos años se observaba el conjunto de todas las naciones en desarrollo la inflación era igual al 60 por ciento anual. Como se ve la inflación fue un flagelo que castigo duramente a los países de América Latina, particularmente en la segunda mitad de la década del ochenta; en esos años los promedios de aumento anuales de precios fueron altísimos: en Brasil 720 por ciento, en Perú 290, en Argentina 210, en Uruguay 70 y en México 42 por ciento. Todo esto fue muy grave, pero afortunadamente casi todas las naciones aprendieron rápidamente la lección y fueron capaces de definir nuevas políticas, que fueron muy eficaces para reducir la inflación sin enfriar la economía, superando así un viejo debate entre diversas escuelas económicas, del cual participaron con distintas visiones Paul Samuelson y Milton Friedman.. El mundo pudo avanzar significativamente a partir de esos años en controlar la inflación sin enfriar la economía con procesos recesivos; es evidente que hoy son muchos y graves los problemas económicos que mundialmente subsisten, pera la inflación dejo de ser un azote global. Es así como en el 2011 la inflación anual en los países avanzados fue del 1,4 por ciento y notablemente en el conjunto de todos los países en desarrollo se ubico en apenas el 7 por ciento. Si miramos a América Latina observamos que la inflación anual del año pasado fue en Brasil igual al 6,6 por ciento, en Perú 3,4, en Uruguay 8,1 y en México 3,4 por ciento. Claro que hay unos muy pocos países en el mundo que aún sufren este azote de la inflación, comenzando por Bielorrusia, que hoy es el país líder mundial (53 por ciento en el 2011), seguido por Venezuela (26,1%), Guinea (21,5%), Irán (21,3%), Vietnam ((18,7%), Sierra Leona (18,5%) y Etiopia (18,1%). En América Latina el promedio de inflación no llega al 6 por ciento. En cuanto a Argentina no se puede dar una cifra precisa, ya que las cifras oficiales son dudosas, pero es evidente que se ubica entre los tres primeros países con más alta inflación. La inflación argentina debe ser encarada sin demoras, porque el actual nivel inflacionario esta desalentando cada vez mas el ahorro en su propia moneda, ya que impulsa la fuga hacia el exterior representado por el dólar, al mismo tiempo esta inflación mina a través de la suba de costos en dólares la competitividad de muchas actividades productivas, particularmente las manufacturas industriales y agroindustriales, afectando especialmente las economías regionales del interior del país. La buena noticia es que, por suerte y por ahora para reducir la inflación no hay que enfriar nada, simplemente hay que actuar con la misma prudencia y sensatez con la que actúan la gran mayoría de los países latinoamericanos. Pero si el gobierno no reconoce pronto la realidad inflacionaria, se corre el riesgo que cuando se despierte y decida encararla ya sea tarde y tenga entonces que afrontar una recesión, que siempre impulsa un aumento del desempleo y la pobreza. Un modelo económico con inclusión social no puede imponer la inflación que es el más regresivo de todos los impuestos.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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