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Cuba: patética maniobra de distracción

domingo 12 de agosto de 2012, 13:09h
El castrismo ha eliminado de la “lista negra” a unos cincuenta artistas críticos con el régimen, que estaban vetados en las emisoras de radio. Entre estos artistas “non gratos” se encontraban Celia Cruz, Gloria Estefan y Bebo Valdés, entre otros.

Causa sonrojo y vergüenza ajena que el castrismo desee hacer pasar por “apertura al mundo” una decisión que nada supone en la férrea dictadura con la que el régimen oprime a los ciudadanos de la isla caribeña. Nada supone este brindis al sol porque esa “lista negra” resultaba ya completamente inútil, pues las nuevas tecnologías, con la Red en primer término –pese al deseo prácticamente imposible de controlarla-, ya habían hecho que los cubanos disfrutaran cuando quisieran de los artistas prohibidos. Y, también, en el mercado musical clandestino era posible acceder a sus producciones.

La medida no hace otra cosa, pues, que aceptar una realidad imparable y que, a fin de cuentas, tampoco le causa excesivo perjuicio, y sí le da la oportunidad de aparecer como más flexible. No obstante, no será de inmediato la difusión de estos artistas por la radio, y no se descarta que continúe habiendo canciones prohibidas, aquellas que se refieran de una manera directa a la falta de libertad y al pisoteo de los derechos humanos en Cuba.

Si Raúl Castro pensaba que con esta medida iba a engañar a nadie resulta patético. Es evidente que, además de inútil, no es otra cosa que una maniobra de distracción, bastante ridícula, mientras que en la isla no ha cambiado la penosa situación en la que viven los cubanos, tras más de medio siglo de dictadura.

El siniestro rostro del castrismo no se oculta por gestos como este. El castrismo es quien ha vuelto a dar muestras de su catadura en el caso Ángel Carromero, donde, con independencia de los hechos, resulta inadmisible que tomase como un auténtico rehén al político español, obligándole a autoinculparse del accidente de tráfico que costó la vida a dos disidentes cubanos, en un vídeo cuya grabación y difusión no deja de parecerse a los vídeos que graban secuestradores para pedir un rescate. Y el castrismo es quien, en el propio sepelio del opositor Oswaldo Payá, uno de los fallecidos –sin importarle ni siquiera la circunstancia y el lugar-, aprovechó para detener a numerosos disidentes que acompañarán a los muchos que ya están en las cárceles castristas. Eso sí, la “generosidad aperturista” del régimen les permitirá, si tienen una radio –cosa dudosa-, que puedan oír a muchos más artistas de los que hasta ahora les era permitido.
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