¿Cómo hacen la huelga de hambre los presos etarras?
martes 14 de agosto de 2012, 18:32h
Ya son 225 los presos etarras que se han declarado en huelga de hambre para que liberen a Josu Uretxeberría, uno de los secuestradores de Ortega Lara, por un supuesto cáncer de pulmón. En primer lugar, la huelga de hambre de los asesinos de ETA es la habitual; es decir, una gran mentira. Ya han descubierto a muchos comprando comida en el supermercado de la cárcel con la que luego se atiborran en sus celdas. Otros han anunciado que su huelga durará 24 horas. De risa. Eso sí, todos parecen dispuestos a sacrificarse en solidaridad de uno de los más crueles y sangrientos asesinos de la banda. La filfa habitual de los etarras.
Hay que recordar, que con el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco, el secuestro de Ortega Lara supuso uno de los capítulos más negros, crueles e inhumanos que cometió la banda en su larga y repugnante historia. Estuvo 532 días, entre el 17 de enero de 1996 y el 1 de julio de 1997, hasta que la Guardia Civil lo liberó, encerrado en un zulo de 3 metros por 2,5 y 1,80 de altura. Apenas alimentado por algo de fruta y verduras e iluminado por una bombilla. En un lugar húmedo y repugnante.
Y ahora los presos etarras, tienen la cara dura de pedir su liberación. Es verdad, que la ley permite a los enfermos terminales pasar los últimos días de sus vidas recluidos en su casa o en un hospital, que tendrán que demostrar las pruebas médicas a las que está sometido. Pero reivindicar la figura de uno de los mayores asesinos de la banda es una de las muchas sinvergonzonadas de los asesinos etarras. Y, además, es mentira, como siempre, porque comen como cochinos.