Rajoy: dudas e indefinición
martes 11 de septiembre de 2012, 01:04h
En la entrevista que Mariano Rajoy concedió ayer a Televisión Española pudo verse a un presidente dubitativo y confuso, absolutamente reacio a concretar cosa alguna. A sabiendas de que gran parte de la sociedad le cuestiona el incumplimiento de muchas de sus promesas electorales, Rajoy optó por una serie de vaguedades y declaraciones de buenas intenciones que dejaron un poso de indefinición muy preocupante. Al mismo tiempo, su temor a pronunciar la palabra rescate recuerda al encono que ponía José Luis Rodríguez Zapatero a la hora de negar la crisis. Es curioso las reticencias de los políticos a sumir las consecuencias (rescates o préstamos, tanto da) de las causas (el descontrol y despilfarro) de su propia incontinencia.
Perdió el señor Rajoy una excelente oportunidad para explicar a los españoles porqué el Gobierno se está viendo obligado a hacer lo que está haciendo. En las pocas veces que aportó algún dato relevante, éste quedaba difuminado entre un discurso tan alambicado como inconsistente. De hecho, hizo creíble su autocrítica en lo que a deficiente comunicación del Gobierno se refiere; él mismo fue ayer un claro exponente de ello. Sacó pecho por una reforma laboral a medias, y no se atrevió a mojarse en asuntos tan susceptibles como las pensiones o las retribuciones de los funcionarios. Para no hablar del “rescate”: palabra nefanda, en lugar de explicar que el BCE ofrece unas condiciones de financiación menos malas que el resto del mercado y que, por tanto, el Gobierno no tiene alternativa. Y que, además, el acreedor, como cualquier prestamista, impone condiciones para asegurarse que el deudor le devolverá el préstamo. La sociedad española reclama de su Gobierno -empezando por su Presidente- que informe de cuáles son tanto las causas de la crisis, como la explicación de las medidas que está adoptando para combatirlas. Y, hasta la fecha, la respuesta es de todo punto insatisfactoria.