¿Por qué millones de catalanes y vascos quieren la independencia?
miércoles 12 de septiembre de 2012, 19:46h
La manifestación multitudinaria de este martes en Barcelona con el único lema de pedir la independencia y con eslóganes y pancartas que rezumaban el odio que siente un altísimo porcentaje de ellos hacia España no tiene otra explicación que la Constitución que se redactó y que, por un lado, logró una transición democrática ejemplar pero que cometió el error de ceder ante el chantaje de los nacionalistas creando un Estado de las Autonomías cediendo demasiadas competencias y facilitando buena parte de la autodeterminación que reclaman.
Ahora, por la crisis y el despilfarro de esas Autonomías, se discute si habría que cambiar la Constitución para evitar tales despilfarros y la multiplicación de políticos que viven del chollo.
Pero, además de ese problema del dineral que cuesta a los contribuyentes que haya 17 Ministerios para todo y, por lo tanto, miles de parlamentarios, asesores, coches oficiales y prebendas de todo tipo, el problema viene de lejos. Y, quizás es todavía más grave.
Los niños vascos y catalanes, sobre todo, pero también de algunas otras regiones, estudian unos libros de textos donde está manipulada la Historia y la Geografía. Además de inculcarles el odio a España, el gran enemigo para muchos de esos profesores y que se puede comprobar en esos libros de texto, tiene como consecuencia que el espíritu independentista y el odio a España vayan creciendo de generación en generación. Los resultados electorales son el mejor ejemplo de ello.
Por eso, este martes Barcelona se inundó de ciudadanos que sólo querían gritar su odio hacia España y, por eso, terminaron quemando la enseña nacional en todos los rincones de la capital catalana.
Sólo un acuerdo entre PP y PSOE para reformar la Constitución y el costosísimo y absurdo Estado de las Autonomías podría parar la marea secesionista que inunda España. Pero ese acuerdo parece más que difícil. Primero, porque ambos partidos son incapaces de ponerse de acuerdo en nada. Y, además, porque tanto unos como otros tienen colocados y bien pagados a muchos de sus políticos.