El peligroso camino de la violencia
jueves 13 de septiembre de 2012, 20:14h
No deja de parecer algo extraño el escaso eco político, social y, sobre todo, gubernamental que se ha producido en nuestro país ante una serie de movimientos sociopolíticos que, aunque no alardean de ello, tienen innegables circunstancias comunes.
Se vivió en primer lugar y con extensión más allá de nuestras fronteras. Las principales ciudades del país vieron sus plazas y calles más importantes repletas de jóvenes y no tan jóvenes protestando por las circunstancias de la España actual. Eran protestas, en principio, “desde dentro” y con la permanente queja de no haber sido atendidos por los dirigentes políticos. La conclusión constituyó tema fundamental: “Vosotros no nos representáis”. Dura conclusión que, al margen de cualquier punto político, revela que estamos ante un golpe esencial al proceso electoral vigente.
Damos un salto temporal y encontramos a las asociaciones del SAT, en Andalucía, dirigidas o, al menos, adoctrinadas por el alcalde de Marinaleda Sánchez Gordillo. Es el punto de arranque y de ahí a varias ciudades también en la sufrida Andalucía. Se ha pasado a la acción: entrar en un supermercado y salir de él repletos de productos destinados a “los pobres”. No aguantaban más. El sistema ya no les servía. Su lema es la “violencia activa”. La lucha es por otra Andalucía, por otra política económica y por un ser humano nuevo, partícipe de un mundo mejor.
Y, en fin y de momento, la invasión en algunos actos académicos, tales como el boicot a una solemne apertura de curso. Ahora la queja es por celebrar estos actos en momentos en que el Ministerio de Educación está repleto de reclamaciones sobre las reformas educativas. En este acto parece que se ha producido la complicidad de algunos profesores.
Bien poco se ha comentado en nuestros medios. Y nada en las esferas sociales. Todo parece dejarse en la remisión a la leyes (que es lo que, precisamente, los manifestantes rechazan) y en el cruce de brazos. Todo pasará más tarde o más temprano. Las olas tienden a expandirse y, posiblemente, con mayor empuje. Bien estarían actitudes más urgentes, ya que, de forma abierta o solapada, en todos los casos citados hay un cierto componente de antisistema. Que no es poco.
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Catedrático de Derecho Político
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