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Desencanto popular por ETA y los impuestos

jueves 13 de septiembre de 2012, 21:04h
El PP tiene un problema con sus votantes. Imagino que las cabezas pensantes de Génova están pergeñando ya planes de urgencia que hagan recuperar la pérdida de confianza que una gran parte del electorado le está retirando con sus decisiones. Los recortes y la excarcelación de Bolinaga son dos asuntos delicados que están haciendo mella en la credibilidad que los populares transmiten a sus acólitos.

Las duras medidas económicas que ha puesto Rajoy en la vida de los españoles pueden ser todo lo necesarias e ineludibles que el de Santiago de Compostela quiera explicarnos, pero han restado ya un buen número de votantes. El presidente es consciente de ello. Sabe también que, pese a que se pueda entender la necesidad de algunos recortes, muchos incondicionales no perdonan sin embargo el incumplimiento electoral de las subidas de impuestos. Grave es igualmente que ninguna medida esté generando empleo, circunstancia que provoca en sus simpatizantes una rabia y descontento natural comprensibles. Todo esto, dentro de la sensación general de fatalismo y desánimo, aleja a muchos partidarios de posturas de centro-derecha.

Pero si las cosas del dinero son un sapo que la militancia puede tragarse, la puesta en libertad del preso etarra Bolinaga por motivos humanitarios tampoco ha agradado a muchos de los que esperaban más mano dura en materia antiterrorista con un asesino que no está en fase terminal y que no se ha arrepentido de sus fechorías. Esta victoria de los etarras dará, sin duda, alas a los amigos del tiro en la nuca en unas elecciones en las que, ¡oh, sorpresa!, hay una extensa representación de los cachorros e históricos de ETA.

La prima de riesgo podría bajar a niveles por debajo de los 300 puntos, el déficit reducirse notablemente y el sistema empezar a mostrar síntomas de creación de empleo, pero el PP seguiría teniendo un problema con sus votantes. Su actitud frente a ETA es difícil de entender y muchas de sus decisiones no tienen marcha atrás. El fantasma del cálculo político y electoral sobrevuela sobre un asunto que gasta cada día más la imagen de los populares.

Y digo yo: Patxi López se arroga el fin de ETA y Artur Mas la independencia de Cataluña, ¿qué tanto quieren apuntarse los populares con su forma de actuar? ¿Cómo de quemados llegarán Rajoy y sus ministros al final de la legislatura? ¿Hay ya algún plan B en el PP?

Desconozco si Esperanza Aguirre o Alberto Ruiz Gallardón o, el tan mencionado últimamente entre los mentideros confidenciales, José María Aznar estarían por la labor de coger las riendas de un PP que ha desencantado a parte de sus votantes. De lo que no hay duda es de que tanto Rajoy como el que venga detrás van a tener que trabajar mucho la confianza y la credibilidad o la sangría podría compararse a la sufrida por el PSOE en las últimas elecciones.
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