LA HERENCIA DE ZAPATERO
sábado 15 de septiembre de 2012, 17:46h
Hace una semana, Luis María Anson publicó en El Mundo el artículo que por su interés reproducimos a continuación:
“La marea secesionista que desbordó las calles de Barcelona es la verdadera herencia de Zapatero. Las acojonantes imágenes de televisión y las fotografías de los periódicos han venido a confirmar lo que todos sabíamos. Tras una macroencuesta de inequívoca objetividad que reducía a menos del 5% el número de catalanes interesados en la reforma del Estatuto, José Luis Rodríguez Zapatero tuvo la ocurrencia de prometer su apoyo a esa reforma si contaba con mayoría “suficiente” en el Parlamento de Cataluña. El nuevo texto estatutario aprobado por los parlamentarios catalanes fue agriamente secesionista. A Zapatero le pareció bien. Destacados barones socialistas reaccionaron airados frente a las mercedes zapatéticas y recortaron en el Congreso de los Diputados algunas aristas del secesionismo. El Tribunal Constitucional eliminó, tarde y mal, otras excrecencias. La clase política de Cataluña, que lo que quiere es mandar más, se frotó las manos ante la debilidad de Zapatero. Le habían dado la mano y se tomó el brazo. Ortega y Gasset en su debate con Azaña denunció la voracidad sin límites del nacionalismo catalán. Nada nuevo bajo el sol. La maniobra secesionista, que no encontró en Zapatero resistencia sino aliento, se lanzó a tumba abierta al proselitismo para contagiar a las masas. El domingo quedó en evidencia el resultado de la tórpida política zapatética.
A lo largo de la segunda legislatura de Zapatero reiteré en muy varios artículos y comentarios que la crisis económica no debía desdibujar la realidad política de la situación. Lo grave de Zapatero no era la herencia económica que nos legaba sino la política. Ciertamente el presidente dadivoso desbordó el gasto público con la incesante contratación de funcionarios y empleados, la creación de incontables empresas públicas, las subvenciones gigantes a partidos políticos, centrales sindicales y organizaciones patronales, las dádivas a infinidad de asociaciones, fundaciones y entes del pelaje más pintoresco, el cheque bebé, el cheque vivienda, el PER disparado… Europa obligó al Gobierno de Zapatero a rectificar. El presidente lo hizo con la boca chica. Y de la misma forma que mintió a la opinión pública cuando anunció la ruptura de la negociación política con Eta tras la salvajada de la terminal de Barajas para continuar negociando bajo cuerda, mintió también cuando aseguró de cara a las elecciones que en 2011 el déficit se reduciría al 6% cuando la triste realidad es que alcanzó el 9 y que el Estado gastó 90.000 millones de euros más de los que había ingresado.
Pero las crisis económicas se superan. Se tardará un poco más o un poco menos, se sufrirá un poco más o un poco menos, pero la economía recuperará el crecimiento y se creará empleo. Lo que tiene dificilísima vuelta atrás es la herencia política de Zapatero tanto en Cataluña como en el País Vasco, donde para apuntarse el tanto del cese de la violencia etarra, teórico, puesto que la banda terrorista no ha entregado las armas, legalizó Bildu, instaló a los proetarras en la gobernanza de Guipúzcoa y docenas de municipios y adornó a los terroristas con representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Y que no se venga con la cantinela de la voluntad popular. Desde hace más de treinta años el País Vasco vive bajo la dictadura del miedo.
El resultado, en fin, de la política de ocurrencias de Zapatero es la descomposición de España a la que, en pocos años, no la reconocerá ni la madre que la parió. Solo una inteligente reforma constitucional que sume a las nuevas generaciones divorciadas hoy de la vida política oficial podría retrasar lo que se nos viene encima. Porque el régimen está agotado”.
|
de la Real Academia Española
|
|