Digámoslo pronto, pues no por evidente ha de quedar relegado el hecho principal de su discurso y de su política es el liberalismo. Un liberalismo acendrado, adquirido en su primera juventud, madurado, asumido, defendido, y en última instancia aplicado, con las enormes salvedades que impone Leviatán, en la política. Un liberalismo, sí, con adversativos. Como aquélla norma de que las nuevas construcciones no podían superar las seis alturas. Pero un liberalismo posible, dentro de lo que acota nuestra Constitución, lo que permiten los intereses especiales, lo que prescriben periodistas y escritores, de lo que permiten los propios políticos.
Repasemos hasta dónde ha llegado, en qué ha consistido. El Think Tank Civismo elaboró un informe llamado
Libertad Económica en España 2011. En él apreciaba qué regiones eran menos lesivas para el desempeño económico por el grado de la regulación, el nivel de impuestos, el de gasto público y demás consideraciones. El informe está diseñado y conducido por Francisco Cabrillo, lo que asegura la calidad del mismo. En un índice en el que el cero es el mejor resultado, Madrid obtiene un 0,184, lo que le sitúa como la región más libre en este aspecto del quehacer humano. Lidera cuatro de los ocho capítulos en los que está dividido el índice.
El tramo cedido de IRPF le permite bajarlo por debajo de la media. Y ha eliminado los impuestos sobre actos jurídicos, el de actividades económicas y el de patrimonio. En este último caso, ella sola ha forzado la eliminación en toda España de este impuesto, tan injusto. Ello lleva a la región a ser una de las menos confiscatorias, según el informe de Civismo. Según el gobierno regional, los residentes en Madrid se ahorran 15.000 millones de euros gracias a las rebajas fiscales de la región.
Los niveles de gasto público, francamente altos, son sin embargo más bajos que en el resto de España. Y la regulación es también más racional, más liviana. Por poner sólo un ejemplo, la Comunidad de Madrid ha ido ampliando paulatinamente los horarios comerciales, hasta llegar a liberalizarlos, en una apuesta que, de nuevo, ha tenido repercusiones en el conjunto de España.
Esta es la opción que ha elegido Esperanza Aguirre. ¿Cuáles son los resultados? Según
los datos del INE, la renta per cápita de los madrileños es de 29.731 euros. En el año 2003, en que ella llegó al gobierno, esa renta era de 33.541 euros. Es decir, que en estos nueve años la renta de los ciudadanos ha aumentado en un tercio. Y el PIB de la región ha aumentado en más de un 37 por ciento. La diferencia, claro está, se debe a que Madrid ha acogido a una población creciente, otro indicador de éxito. No es la región con mayor renta per cápita, le superan País Vasco y Navarra. Ambas regiones forales tienen un concierto económico que les favorece enormemente, ya que les permite ofrecer grandes ventajas fiscales. La contribución de Madrid al PIB de España ha variado, pero muy poco, del 17,6 al 17,9 por ciento.
El crecimiento medio de España desde 2000 y hasta 2009 es del 2,3 por ciento, mientras que en Madrid es del 2,5 por ciento. Desde el estallido de la crisis. Madrid es la quinta región que menos ha perdido en PIB.
Según la EPA, trabajan en Madrid 242.800 personas más. En la actualidad la tasa de paro es del 18,9 por ciento, 5,7 puntos por debajo de la media nacional, que es del 24,6 por ciento.
Desde el comienzo de la crisis, la región ha realizado ajustes por un valor cercano a los 6.300 millones de euros. Aún así, cerró 2011 con un déficit del 2,2 por ciento. Pero, eso sí, logra que su nivel de deuda sea el más bajo de todas las regiones españolas, con el 9,1 por ciento.
Unas cifras, en definitiva, que muestran que ha tenido más éxito que fracaso en su paso por la Comunidad de Madrid.