www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Irán y la bomba atómica

jueves 20 de septiembre de 2012, 19:52h
El Gobierno Israelí ha comunicado a los Estados Unidos de América que Irán tendrá la bomba atómica dentro de siete meses, añade que qué prefiere si a esos países árabes sin armamento nuclear o con él, sin la bomba atómica o con ella. Esta noticia supone un motivo más de preocupación para Occidente, pero no debemos olvidar que durante largas décadas vivimos bajo el equilibrio del terror o la llamada “guerra fría” entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, aparentemente en nuestra ignorancia no sabíamos nunca si nos íbamos a despertar a la mañana siguiente o calcinados a tres mil grados de temperatura, siempre he pensado que la literatura y la música de la segunda mitad del siglo XX se han resentido precisamente de este hecho, desde la música dodecafónica a ciertas obras de Samuel Beckett o de Ionesco o Peter Weiss, y no digamos la pintura. Su momento más álgido fue el de la “crisis de los misiles” en Cuba, aquel pulso terrorífico entre Nikita Kruschev y John Kennedy.

Todo esto lo viví más de cerca durante mis viajes por los países del este europeo antes de la caída del muro de Berlín, concretamente en Moscú donde mi guía Faína, una mujer gordezüela y baja pero de mirada penetrante y viva me explicaba en plena Plaza Roja una mañana calenturienta del mes de Julio. “Mire, señor Ubillos - me decía -, nosotros tenemos misiles con cabezas nucleares apuntando a París, Londres, Madrid, Nueva York, Roma, Washington, Los Ángeles…. Pero nosotros no apretaremos el botoncito hasta un minuto después de que lo aprieten ustedes “; entonces Faína me sonreía y me daba un caramelito, sabía que era escritor y pensaba que con ese caramelito iba a ganarme su confianza, los rusos siempre eran así. Meses más tarde escribiría y publicaría en el Diario “A.B.C.” mi artículo “Noches de Moscú” un artículo impresionante y bellísimo en el que ponía a Moscú como una ciudad maravillosa, limpia, sin vagabundos, sin parados, sin pornografía, con transportes puntuales, con viviendas modestas pero para todos los ciudadanos, con una sanidad impresionante, pero sobre todo con un patriotismo y un amor a la patria incomparable, las novias ponían su ramito de flores en la tumba del soldado desconocido o cerca del mausoleo de Lenin o junto a alguna estatua colosal erigida con motivo de la Segunda Guerra Mundial y la defensa de Leningrado y la victoria sobre los nazis….. El efecto fue automático, Chekoulis, agregado de la embajada de la entonces Unión Soviética en Madrid, me telefoneó a mi casa y me invitó a comer con él en el restaurante “El Puchero”, entonces muy conocido, allí mientras degustábamos unas angulas, roastbeef y tartar a la húngara me espetó: “Mire, Ubillos, usted tiene un talento excepcional, su artículo de “A.B.C.” ha llegado al Kremlim y me han encargado que le diga que aquí está malgastando su tiempo, la Unión Soviética le invita a Moscú, tendrá una dacha, una limousine con chófer a su servicio, ya no tendrá que trabajar nunca más en ningún Ministerio, escribirá para nosotros y tendrá todo gratis”. Chekoulis levantó sus brazos al cielo y después se limpió los labios algo grasientos con la servilleta. Chekoulis se parecía a Gorbachov, el “hombre del mapa en la cabeza” como le llamaba mi inolvidable amigo Gironella.

Bien. Por supuesto que no me fui a Moscú a escribir para los rusos, me quedé aquí con los pocos amigos que me quedaban y que aún me quedan entre ellos el presidente de este diario, pero sobre todo me quedé porque siempre lo que más he amado en la vida ha sido la libertad y la libertad tiene grandes ventajas pero también grandes inconvenientes, a veces te sientes muy solo.

Pero a lo que vamos y volviendo a Irán, a la altura de mis casi setenta años sé que si se arma nuclearmente no
pasa nada porque sabe que si tira una bomba atómica, una sola bomba atómica, Israel o los propios Estados Unidos lanzarían sobre ellos quinientas bombas atómicas que los borrarían del mapa, borrarían en cosa de segundos a su gobierno y a toda su población, reducirían a Irán a un solar calcinado y radiactivo donde no crecería ni un vegetal durante siglos y siglos y de esto sí estoy seguro pues cuando Faína mi guía gordezüela y vivaracha en aquella mañana de julio en la Plaza Roja de Moscú me daba el caramelito ella sabía tan bien como yo que cuando la seguridad es mayor es precisamente cuando los dirigentes de los países tienen precisamente ese botoncito al alcance de la mano.
Así es la vida y la atenta lectura de la Historia y el paso de los años como ocurría con aquella tan denostada gerontocracia de décadas atrás en la URSS y también en Europa, no cometían los errores capitales que estamos cometiendo ahora y que nos conducen a las actuales circunstancias de parálisis y de horizontes tan oscuros.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios