Rajoy y Monti frente al rescate
sábado 22 de septiembre de 2012, 03:44h
España e Italia, con sus diferencias en renta, producción y deuda, están sometidas a una tesitura pareja. Ambas están al borde del rescate y la intervención. Es un paso quizás necesario, pero tan determinante en la economía y la política que cómo y cuándo se llegue a él resulta de la máxima importancia. En estos momentos es probablemente el asunto de mayor importancia sobre la mesa de Mariano Rajoy. La deriva secesionista de Cataluña, aunque un asunto larvado desde hace décadas, no es independiente de la grave crisis económica y política que está manejando el presidente Rajoy.
AngelaMerkel quiere que Mariano Rajoy evite un rescate que se interpretaría por parte de los votantes alemanes como garantía de nuevos sacrificios por su parte, y se lo pagarían a la canciller hurtándole la reelección. Pero el Presidente tiene coartadas electorales propias para no apresurarse. Hay elecciones convocadas el 21 de octubre en el País Vasco y en Galicia. En esta última comunidad, con una amplia presencia de jubilados, se juega el gobierno. Y Artur Mas podría adelantar las elecciones en Cataluña, y convocarlas para antes de que concluya el año. Si Rajoy pide un rescate, las condiciones podrían, por un lado, mermar su apoyo electoral. Y, por otro, poner a las regiones, especialmente a Cataluña, más en guardia de lo que ya están.
Por otro lado, los datos de ejecución presupuestaria muestran que, por desgracia, el Gobierno no controla el déficit público, que se resiste a bajar de forma suficiente o, siquiera, significativa. Eso quiere decir que Rajoy puede retrasar la decisión, pero no va a poder evitarla. Eso es lo que entiende su equipo económico y lo que le dicen los empresarios y la banca española.
Su reunión con Mario Monti, por lo ante expuesto, apela a un elemento añadido, y es el hecho de que Italia se podría ver forzada a pedir también una ayuda. Monti tiene su propia baraja de peligros y oportunidades, pero ambos quieren evitar dar un primer paso, sin que por su inacción se vean engullidos por una oleada de desconfianza.
Pero aún quedan más consideraciones de calado. El diablo está en los detalles y aquí cada detalle se eleva a categoría. Mariano Rajoy no quiere pedir el rescate sin tener atadas las condiciones que se nos impondrán. Por todo ello, puede entenderse –sin necesidad de compartirse- que Mariano Rajoy postergue su decisión hasta que considere que las circunstancias le sean más propicias. El problema es que bien puede encontrarse forzado a ello en el peor momento posible.