Israel
Grafitis de denuncia social decoran los muros de Jerusalén
domingo 20 de enero de 2008, 16:30h
"Muere, Bush Afortunado", no es ninguna consigna anti americana exclamada a voz en grito en una manifestación iraní o iraquí. En inglés se lee “Die lucky Bush” que significa "Muere Bush afortunado". Así escrito, en inglés, no tiene mucho sentido, pero en hebreo, si se dice tal cual, significa "Basta de ocupación", Dai lakibush, aunque también se refiere al fin de la ocupación cultural estadounidense en Israel. Es el texto con truco de uno de los cientos de graffitis que inundan la Ciudad Santa.
Basta con darse un paseo por la calle Hilel, en pleno centro de Jerusalén, para ver una muestra de este controvertido arte. Una venus a tamaño natural de la que sale un bocadillo que dice "Feliz Hanukah" en inglés con tipografía griega, Moshe Dayan (Jefe del ejército israelí durante la conquista de Jerusalén en 1967) representado con el parche en el ojo que lo caracterizó y una pajarita, son algunas de las pintadas que se repiten por toda la ciudad. Otro graffiti muestra un muñeco en actitud de defecar con una frase en hebreo que reza: "cuando la situación es una mierda, es necesario evacuar", en referencia a la evacuación de los colonos de la Franja de Gaza en 2005.
La mayoría de los graffitis muestran tendencias izquierdistas, con títulos como “Stop a la guerra” o escenas críticas con la violencia como un soldado sin piernas y una frase que dice "Sin piernas, sin problema".
También hay grupos antiglobalización como el llamado "Vergüenza clandestina", dirigido por Yoram Amir. Este ex oficial de paracaidistas del ejército decidió abandonar su carrera militar cuando descubrió que "todos le jodían". "Me dí cuenta de que el gobierno nos estaba jodiendo a todos con su política de lo moderno y lo inmediato", afirma Yoram, "y que Israel, Oriente Medio, no es así, funciona de otra forma pero quieren eliminar lo que somos para implantar otro estilo de vida mucho más feo e impersonal. Nosotros reivindicamos una vuelta a lo simple y desde ahí podremos empezar a negociar con nuestros vecinos árabes". Yoram inició este grupo anti capitalista hace siete años y confiesa que se siente mucho más "enemigo de Santiago Calatrava que de los palestinos". Y es que ahora el centro de atención estos días en Jerusalén es el enorme puente que el aquitecto español Santiago Calatrava ha diseñado para el futuro tren que cruzará la ciudad de punta a punta. "Este puente es una aberración. Es feo y desentona con el paisaje aparte de ser una sangría de dinero para el Ayuntamiento, que en vez de gastarlo en la gente pobre o educación se lo gasta en eso" dice este ex oficial. Hace unas semanas él y otros amigos se colgaron de una de las grúas que sostiene el puente, en forma de protesta. Yoram tiene una tienda de fotografía en el mercado central de Jerusalén cuyo nombre hace un complicado juego de palabras entre "piratas", "ladrones" y "Jerusalén" en hebreo.
El muro de separación entre Israel y los territorios palestinos se ha convertido también, especialmente en el lado palestino, en un inmenso lienzo donde expresar la frustración o ridiculizar este monstruo de cemento. Son casi incontables los graffitis que hacen alusión a agujeros abiertos o a saltar el muro, como el de la sombra de una niña con globos, que parece volar para pasar al otro lado. También una escalera dibujada en blanco y a un niño intentando subirla. En otro, dos niños juegan con palas y cubos debajo de un agujero donde se puede ver de fondo una playa paridisíaca. O dos sofás pintados en blanco y una ventana en medio donde se ven las montañas.
Además se pueden ver pintadas o firmas en innumerables idiomas: ya sea para escribir palabras de aliento o sólo para dejar constancia de su paso, los turistas que llegan a Israel quieren visitar la que se ha convertido en una de las principales atracciones de la zona. Muchos lo comparan con el muro de Berlín y no quieren perder la oportunidad de tocarlo y sacarse una foto. Y al igual que el otro "Muro de la Vergüenza", la mayoría afirma que volverá cuando lo tiren para llevarse un trozo de lo que ya será "parte de la Historia".