España grogui, acorralada
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 28 de septiembre de 2012, 21:11h
Parte de autolesiones. Suena la campana. Último round. España se ha propuesto lincharse a sí misma a puño limpio, de un gancho a la mandíbula de Mas. Y no me cabe ninguna duda de que acabará tumbada K.O. sobre la lona, incapaz de levantarse del piso, ni aunque el árbitro en lugar de diez contase hasta cien, pues con tanto paranoico como anda suelto, a punto estamos de emular a Anaxágoras reinventando la circunferencia del cuadrilátero.
España es una cosa y su contraria, capaz de pasar del sabotaje al asedio en menos tiempo del que necesitó Arturo Pérez Reverte para escribir la novela donde el talentoso fabulador nacido en el cantón de Cartagena recrea el sitio al que fue sometida la ciudad de Cádiz por parte de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia española.
Se veía venir. De acuerdo con la Biblia hebrea, la semana arrancó el domingo con los plomos fundidos a cuenta de un sabotaje perpetrado en el vetusto estadio del Rayo Vallecano. Y acaba con Mariano, recién regresado de Nueva York, recibiendo en Moncloa al administrador general de la NASA, no sé si para pedirle que por lo que más quiera le reserve un billete en clase turista como astronauta en el próximo transbordador a Marte, no vaya a ser que el tinglado se venga abajo y no haya en la superficie terrestre un lugar seguro donde esconderse.
Este cronista no se siente representado por los aprietaculos que sestean en el hemiciclo de la concurrida carrera de San Jerónimo, entre otras razones porque hace ya mucho tiempo que no ejerzo el derecho al voto, ustedes me sabrán perdonar. Pero mucho menos se siente representado por la calle, que se ha propuesto ostentar, con carácter de exclusividad, la razón de legitimidad democrática.
La manada que se concentró esta semana a las puertas del Congreso y la que estaba dentro, han acumulado deméritos a partes iguales para que los antidisturbios hubieran cargado, a la vez, contra los que hacían el canelo en la calle y contra aquellos otros que hacían lo propio en el interior del supuesto templo de la soberanía nacional. Pero la solución al problema de España, que no es Cataluña sino España, no se arregla con la cachiporra.
«Sería ceguera no ver la gravedad de esta etapa histórica», ha dicho el Rey con clarividencia regia en Puerto Rico, digo en Barcelona, allí donde el otro rey, Arturo, en su versión más impresentable de maleducada dama mancillada, hizo el desplante de negarse a posar para una foto con el monarca. Don Juan Carlos debe de haber pensado para sus adentros lo que la nadadora Mireilla Belmonte: «Cuanto más arriba llegas, peor te tratan».
A lo que todavía no se ha atrevido nadie es a desvelar el interrogante acerca de qué debe ser antes, si el modelo de Estado o el modelo de Constitución. Desde luego, el que parece estar turbado es Rubalcaba, que se ha visto forzado a abrazar el federalismo asimétrico de Maragall para evitar que el PSC aproveche el órdago secesionista para independizarse definitivamente del PSOE y proclamar a Carmina Chacón candidata del PSO a la presidencia de la república independiente de IKEA. Amar en tiempos revueltos. No lo tiene más claro el PP, pues dejar la defensa de Catalunya en manos de Alicia Sánchez Camacho, mujer cotorra, dicho sea con todo respeto, es como confiar nuestro incierto destino como país a los poderes mágicos del maestro Pokemon.
Los eunucos que vivieron en la corte imperial coreana en tiempos de la Dinastía Chosun fueron más longevos que el resto de sus coetáneos, según la conclusión del estudio publicado en Current Biology. Y Arturito, a lo que se ve, se ha propuesto ser inmortal, porque dicen quienes le conocen bien que se le han subido los güevos a las anginas de puro acojone al recibir vía motorista cibernético la subliminal advertencia de que bien puede cuidarse de no joderles la campaña de Navidad a los fabricantes de cava catalán con sus capulladas auto deterministas.
No creo que Mas haya perdido, del todo, el juicio, entre otros motivos porque no es un soñador heroico sino un vende peines (como el vascongado Juan José), que ha improvisado la chorrada plebiscitaria porque ha sido lo primero que se le ha ocurrido a los Divergentes de CiU para desviar la atención del foco de la quiebra; aunque lo que realmente desearía es que se lo tragara la tierra, reconocida su incompetencia para sacar a Catalonia del agujero. Ni mucho menos tiene el abajo firmante tan claro como el menda en cuestión que, con una deuda de 44.000 millones de euros, «el pueblo catalán sea el auténtico dueño de su destino».
Por la misma regla de tres, si diésemos pábulo al razonamiento de Arturo, cualquier político electo estaría legitimado, es un imaginar, para arrimar un garrotazo a una abuelita, si recibiera el aval de la mayoría de los votantes.
Ojalá muchos políticos fueran tan sinceros como Eduardo Sotillos, portavoz del primer gobierno de Felipe, que ha declarado a Periodista Digital: «Los periodistas que tenemos carné pagamos cuota a un partido, otros la cobran».
Sotillos también ha dicho: «Mi amigo Alfonso Rojo es más derechas que la Virgen del Pilar, pero no fue siempre así». (…) Eso creíamos muchos de Jorge Vestrynge, que ha pasado de ser más de derechas que el grifo del agua fría, a abrazar la farola ideológica nacional comunista. Al paso que lleva, parecida suerte puede correr mi tocayo José Antonio Durán y Lérida, que a la vejez viruela ahora se nos ha hecho el hombre auto determinista.
Aquí lo que se dice “soberano”, me parece que sólo queda el brandy de González Byass, el del añejo anuncio machista que decía que era “cosa de hombres”, que la verdad sea dicha, permítanme la fantasmada, somos pocos los que vamos quedando.
Un rapero surcoreano friki consigue que 280 millones de personas hayan visto en Internet su baile del caballo. Araceli Mora, ex consejera de Bankia, como recién salida del musical Sonrisas y lágrimas que se representa estos días en la Gran Vía madrileña, se lamenta de que su persona haya sufrido un «daño reputacional irreversible». Chaves y Griñán se enteraron por la prensa del escándalo de los ERE. Crece el número de adictos al tinte para el pelo. La rubia botella Elena Valenciano será la vicepresidenta de los socialistas europeos. Y tal y tal (…) A la vista está que he nacido a destiempo.
España, caricatura de sí misma, se ha quedado in albis, como Messi y Thiago después de una comida de confraternización. ¿Qué comerían y sobre todo sorberían las criaturas para confundir sus coches a la salida?
Un país con una deuda de ochocientos mil millones de euros no está al borde del rescate, sino de la tumba. Más chulo que un ocho, Mariano se fumó un puro churchilliano por las calles de los Niuyores. ¿Y si al final resulta que todos somos marcianos, lo que pasa es que todavía no hemos caído en la cuenta?
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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