La autodeterminación de Euskadi
domingo 30 de septiembre de 2012, 16:00h
Esto es para tomarlo a risa si no fuera como para ponerse a llorar, mi mujer se indigna cuando oigo una noticia terrible y me pongo a reír, como dramaturgo que soy hay algo de patológico en ello, lo reconozco, como en determinadas películas de Woody Allen que cuando hay que reír lloras y cuando hay que llorar ríes. Pues bien, el presidente del partido nacionalista vasco y candidato a lendakari, Iñigo Urkullu, también quiere la autodeterminación para Euskadi y se ha sumado así al desafío soberanista de Artur Mas, así lo ha asegurado y defendido en la trigésimo quinta edición del Alderi Eguna (Día del Partido) o sea, que Euskadi sea una “nación” que se mida con el resto de las naciones europeas “como una más” sin “subordinaciones impuestas” y sin más ataduras que “la libre decisión de la soberanía vasca”.
Ya no digo que tengan o no razón pero lo que más me molesta de la España actual es la vulgaridad, que se copien los unos a los otros en cuestión de días y si es posible de horas o de minutos. Esto mismo lo encuentro en las emisoras de radio y de televisión, cómo se copian, qué vergüenza, como se “fusilan” los programas los unos a los otros, al poco tiempo ves o escuchas en todas las emisoras y en muchas cadenas lo mismo o ideas y argumentos similares, hace muchos años, lo sé, eso no era así, cada autor buscaba una obra nueva cada vez, absolutamente distinta y diferente, cada emisora tenía su programa estrella y nadie se copiaba no porque no pudieran hacerlo sino porque tenían su amor propio, su sentido de la originalidad y del “patrimonio personal” en el mundo de las ideas. Por supuesto que reinaba un “silencio exterior” muy diferente al bombardeo de noticias diarias que en el fondo lo que impide es hacer pensar a nadie con originalidad porque todo es un caos, una masa gris, como una gelatina donde parece que nos sumergimos todos, ciudadanos, políticos, guionistas, argumentistas, financieros y demás profesionales. ¿ Qué habrá pensado Artur Más de las declaraciones de Iñigo Urkullu?, ¿le habrán sentado como una patada en los riñones o se habrá puesto a reír?, ¿ se habrá puesto muy contento o habrá dicho, mira este como me copia?, quizá haya pensado, soy un genio como Einstein, como Freud o como Dalí, también catalán, quizá vayan a necesitar los bigotes puntiagudos o esa voz tan rara que ponía el pintor de Cadaqués cuando hablaba ante los medios.
En fin, señores. O esto es un lío, o es un desastre, o apaga y vámonos, ¿ pero a dónde?, donde haya más originalidad mental porque si no tendremos que reconocer que el invento de las autonomías fue una idea diabólica que nos conduce a la desintegración de España y a ser el hazmerreir del resto de Europa y del mundo en un momento tan delicado como reconocía el Rey, el Presidente del Gobierno y algún que otro ciudadano que tenga la cabeza donde hay que tenerla. Por eso, por favor, como simple ciudadano pido a los presidentes de las comunidades autónomas restantes que cuando pidan las autodeterminaciones no lo hagan todos a la vez como un coro patético y desafinado, que esperen por lo menos unos meses, no les pido más, porque si no las noticias de los telediarios y de los periódicos se van a acumular de tal manera que los ciudadanos de a pie se van a tomar todo a chirigota o van a pedirles que se larguen todos de una vez y para siempre, que nos dejen trabajar y vivir a los ciudadanos en paz como en el mes de agosto por ejemplo, cuando estaban de vacaciones y reinaba un silencio maravilloso casi tan maravilloso como el que había hace muchos, muchos años, cuando imperaba la tan denostada censura pero los autores teatrales escribían mucho mejor que ahora, porque se tenían que devanar los sesos y ahondar en sus propias almas hasta llegar a eso que se llamaba la condición humana .