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Hugo Chávez se queda

lunes 08 de octubre de 2012, 20:19h
No puedo expresar mi simpatía por un golpista como lo fue Hugo Chávez (1992) ni por quien esgrime el discurso de salvador de la patria como lo asume Hugo Chávez (2012). No exagero: los medios proclives lo llamaron el “candidato de la Patria”. Como yo no simpatizo con quienes se llaman a encarnarla, sean de izquierda o de derecha, sencillamente no los secundo. Y no lo hago porque traicionaría mi vocación democrática y sobre todo, porque no son la Patria. En memoria de todos lo que han padecido a “salvadores” semejantes y por las dos razones descritas al inicio, no lo secundo. En primer término, porque refleja el desprecio por la democracia, buscando una a modo. Lo segundo, porque en Iberoamérica los salvadores de la patria nos han costado mucho. Si de verdad cumplirá su dicho de que solo se irá hasta 2030 y no fue solo decirlo por un calentón de boca, ya podemos hacer acopio de paciencia. Y no puedo secundar a un golpista (golpismo que tantas desgracias trajo a nuestra región) y por ende, su acceso por la vía democrática no me llena el ojo. No se la compro. Mas ha ganado las elecciones del 7 de octubre.

Venezuela siempre fue un país con mucho cartel en Iberoamérica y ya no se diga en México. Su gente, estimada donde sea, ha pasado a la polarización total y si en efecto, Chávez ganó en su país con una asistencia masiva de votantes, afuera el triunfo ha sido para Capriles. Un 54.42% de votos al corte, en el interior, colocan a la cabeza a Chávez, y que así sea es asunto exclusivo de los venezolanos. No es óbice para expresar mi reconocimiento por muchos venezolanos a quienes conozco fuera de su país, y que están fuera justamente porque no les convence la política de “democratizar la pobreza” que en su opinión, plantea Hugo Chávez.

Amén de todo, lo que no está tan claro es si Chávez está en su mejor momento. Ha movido astutamente piezas, pero no lo secundan los países más pujantes de la región, incluso los gobernados por la izquierda. Sus corifeos son otros. Ha establecido alianzas estratégicas fuera del subcontinente y se ha apoyado en las reservas petroleras probadas, más grandes del mundo. Ello le ha dado una gran movilidad sí, sin lugar a dudas. Pero Chávez en todo caso, nos recuerda la importancia de no enquistar a nadie en un cargo público, así sea por la vía del voto, pues tampoco podemos olvidar que para conseguirlo, primero diseminó células promotoras de su figura que lo apuntalaron y después suprimió las instituciones preexistentes, creando un sistema a modo. Venezuela perdió ahora la oportunidad de recomponer un sistema político erosionado por esas acciones. Lo demás ha sido mas sencillo después de todo: bajo la idea de que es el pueblo el que lo coloca.

Le ha aprendido bien a su mentor Fidel Castro para no repetir el mismo error: puede eternizarse pero efectuando elecciones periódicas, soportadas con todo el peso del aparato del Estado que preside. Así, cualquiera. Hay que cuidar las formas. Y no, no puedo estar con Chávez. Claro que no haré la payasada que hizo él de desconocer en 2006 al gobierno de Felipe Calderón, pues no siendo mexicano debió saber que su desconocimiento nos era y nos fue inclusive. México no da recetas ni las admite. Decir eso enchila a muchos pero es lo que hay. Haré algo mejor que Chávez: como es un tema de los venezolanos, solo expresaré que lamento el resultado del triunfo de Chávez y nada más. Ciertamente que a los políticos como a los pañales, han que cambiarlos seguido y este era un caso de extrema urgencia.

Mucha gente en nuestros países simpatiza con Chávez. Y mucha gente, no lo hace, porque tampoco seríamos exactos si arguyéramos que todo mundo lo ama o al menos, la mayoría. No es así. No hay unanimidad en Iberoamérica y eso debe quedar muy claro. Lo constato además y nuevamente, al ver a la gente en las redes sociales opinando al momento de difundirse la nota del triunfo chavista en sus medios nacionales. ¡Vaya que está lejana la unanimidad a su favor! Por fortuna en México cuando una lideresa de izquierda lo alabó semanas atrás, sus propios correligionarios la llamaron al orden. Hay cosas indefendibles, después de todo. Hace mucho que México lo sabe y ha marcado distancia y quienes jamás creemos en los salvadores del pueblo a beneficio de sí mismos, sencillamente pasamos de largo y hago votos tras de ver el caso venezolano, para que sigamos marcando esa distancia en México.

Dado que es polémico y no todo el mundo está con Chávez, en todos los frentes posibles hay divergencia de opiniones y ello es importante ante intentonas de marcar a la izquierda como la única vía posible, sin hacer distingos necesarios de cuál es la más adecuada (no precisamente lo es el chavismo caudillil); ya no digamos que se la muestre impoluta e invencible, pues tampoco es el caso, aunque haya quien se canse de afirmar que sí lo es.

Situándome en un plano estrictamente internacional, por citar tres casos, la reelección de Chávez no es garante de mucho. Desconocemos si el ALBA entrampado, se desatorará. En cuanto al MERCOSUR, aún está por verse cuáles serán los grandes aportes de Venezuela frente a Argentina y Brasil, posicionados magníficamente y renuentes a ceder confort. Chávez quiere su espacio. A ver si ahora tiene fuerzas para obtenerlo. Es lo mismo que el ALBA, un tema de liderazgos. Cuba ya podrá respirar tranquila, que los guiños a La Habana, provenientes de Moscú y Pekín por hacerle la malora a Washington, no dejan de ser significativos, más allá de lo que Caracas le seguirá aportando.

Por lo demás, podemos esperar nuevos arranques, nuevos manoteos, nuevas fricciones. Empieza un nuevo gobierno en México. Dada la impericia y la incapacidad mostrada por el equipo de Peña Nieto ya con un pie en España, en sus primeros escarceos internacionales, con tropiezos en su gira latinoamericana que evitó Venezuela (suponemos que por estar inmersa en su proceso electoral), a ver si defiende los intereses de México frente a Chávez. Dudo mucho de la capacidad del priista para mantenerlo a raya, como lo ha logrado por una docena de años el partido saliente Acción Nacional, pues recordemos que Venezuela se ha ganado incluso, hasta una expulsión de su embajador por ingerencista (2005). Hasta ahora Chávez sabe que con México no se juega, y sin su colaboración sus planes quedan en ser secundados no por países de gran liderazgo regional. No nos vamos a contar historias y aunque cante las rancheras y refrende su aprecio por México. Con esa misma moneda es correspondido de este lado. Pues eso. Así de chulos somos.

Así pues, mientras adentro Chávez utiliza todo el aparato del Estado para favorecer su candidatura y afuera regala petróleo o enseres para granjearse favores y simpatías de sus incondicionales, no resta sino observar los resultados electorales y su triunfo. Allá los venezolanos que lo han votado. Lo demás ya es lo de menos y que su salud le permita llegar a 2019. Al tiempo.
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