Fundamentalismo islámico contra las niñas
martes 16 de octubre de 2012, 00:47h
Por si alguien tenía alguna duda, el fundamentalismo islámico ha vuelto a mostrar su verdadera cara. Ha sido en Pakistán, donde han tiroteado a una niña de 14 años por “atreverse” a ir a la escuela. El tiro, nunca mejor dicho, les ha salido por la culata, pues la adolescente ha sobrevivido y además ha generado en torno a ella una enorme corriente de solidaridad internacional. Malala Yousafzai, que así se llama la joven, se ha convertido ya en un referente de la lucha contra el fanatismo y la intolerancia; lucha en la que ella se ha apuntado un tanto sumamente valioso.
Afortunadamente, ni los talibanes ni el resto de fundamentalistas representan al Islam en una cuestión como esta. Por todo el mundo, niñas musulmanes acuden a colegios y universidades y tienen acceso a una educación que un puñado de energúmenos pretender negarles. Sin embargo, tampoco puede obviarse el hecho de que, para un número aún considerable de padres de familia musulmanes, parece haber un interés mayor en invertir en la educación de los hijos varones en detrimento de las mujeres. Es aquí donde el feminismo y las organizaciones de derechos humanos deben poner toda la carne en el asador, porque si es verdad que aún queda bastante camino por recorrer en materia de igualdad de oportunidades entre géneros, no es menos cierto que el caso del Islam la diferencia resulta hoy escandalosa.