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El hipotético Ejecutivo intentaría forzar la secesión del País Vasco

PNV y Bildu buscan pactar con el objetivo de presionar y amenazar al Gobierno con la independencia

miércoles 17 de octubre de 2012, 19:26h
Este domingo, 1,7 millones de vascos están llamados a las urnas en la que, con mucha probabilidad, sea una de las jornadas más importantes en la historia de la democracia en la región. Las encuestas vaticinan una clara victoria del PNV liderado por Íñigo Urkullu, pero sin mayoría absoluta. Es ahí donde el abanico de pactos le da un mayor protagonismo a EH-Bildu, que podría tener la llave de Ajuria-Enea. EL IMPARCIAL analiza un hipotético Gobierno en coalición entre nacionalistas y abertzales para pronosticar un posible e inquietante futuro para el País Vasco.
En las últimas elecciones autonómicas vascas de 2009, el PSE y el PP alcanzaron un acuerdo histórico para desplazar al PNV del poder y formar un Gobierno regional no nacionalista por primera vez en tres décadas.

La alianza, que acabó en ruptura absoluta el pasado mes de marzo por las desavenencias entre Patxi López y Antonio Basagoiti, podría dar paso, este próximo domingo, a otra coalición de muy distinto signo que cambiaría de manera radical el panorama político, social, económico y educativo del País Vasco.

En menos de 48 horas, 1,7 millones de vascos, el 3,69 por ciento de la población española, están llamados a las urnas en unas elecciones cruciales para el futuro de la región. En los sondeos previos, ninguna fuerza cuenta con el número de votos necesario para aupar a su candidato a lendakari hasta la mayoría absoluta, si bien parece ser que el PNV logrará ser la fuerza más votada de nuevo obteniendo entre 24 y 26 escaños de los 75 en liza.

La ausencia de un grupo con respaldo suficiente implicaría dos escenarios casi igual de conflictivos. Por un lado se plantea la opción de gobernar en solitario, algo que se antoja complicado en tiempos de crisis, donde el consenso es cada vez más raro. Por otro, formar una coalición que posibilite un Ejecutivo de dos.

Es ahí donde los debutantes de EH-Bildu, que han recogido el testigo de otras formaciones de la izquierda abertzale como HB, Batasuna o Sortu, pueden hacerse fuertes, ya que las encuestas previas les dan algo más de veinte escaños, lo que haría inútil cualquier otro intento de pacto que incluyera a socialistas y a populares.

Aunque ni Íñigo Urkullu (PNV) ni Laura Mintegui (EH-Bildu) han querido responder de forma tajante a si están dispuestos a aliarse en pos de una Lendakaritza independentista, sus rivales ya asumen que este escenario es probable que se produzca. El 'número dos' del PSE, Txarli Prieto calificaba esta opción en una entrevista con EL IMPARCIAL de "desastre", mientras que Arantza Quiroga, candidata del PP por Guipúzcoa, la considera "un proyecto de exclusión y de ruptura de la sociedad vasca" en conversación con este periódico.

Así, de producirse, el giro secesionista que viviría el País Vasco, a tenor de lo expuesto en sendos programas electorales, es alarmante, no sólo en cuanto a política territorial, sino también en cuanto a la gestión lingüística, a la Justicia o a la Seguridad, entre otros ámbitos.


Íñigo Urkullu, candidato del PNV en las elecciones vascas de este domingo. Foto: EFE


Urkullu tiene un plan... para 2015
Aunque dirigentes tanto de PNV como de EH-Bildu se han esforzado a lo largo de la campaña electoral en distanciar sus programas electorales, lo cierto es que son muchos los compromisos y las medidas coincidentes en aspectos clave como la soberanía, la transferencia de los poderes judiciales y de seguridad o la política lingüística.

A rebufo de la polémica creada en Cataluña por las aspiraciones independentistas de Artur Mas, tanto nacionalistas como abertzales han recogido en sus respectivos programas sendos planes de secesión que tendrían cabida en una hipotética alianza. Ambas formaciones abogan y se comprometen a lograr un País Vasco "con identidad propia, reconocida en el mundo e independiente de los Estados español y francés".

Para ello, Urkullu pretende convocar una "consulta popular" en 2015, ya que es "el pueblo el que deberá refrendar la iniciativa de autodeterminación redactada por una ponencia parlamentaria" bajo "el auspicio de la Presidencia del Gobierno vasco". La propuesta del referéndum, aunque sólo se recoge de manera implícita en el programa de EH-Bildu, se convertiría en la herramienta perfecta para que los abertzales lograran uno de los grandes objetivos de su candidatura: "una Euskal Herria soberana y libre en Europa".

Precisamente el Viejo Continente es otra de las líneas convergentes entre ambas formaciones, que aspiran al reconocimiento por parte de Bruselas de su identidad como Estado soberano, hasta el punto de que el PNV quiere que su Gobierno sea miembro activo del Consejo Europeo y del resto de instituciones comunitarias, equiparando su candidatura a las de Estonia o Croacia, ya sea de manera independiente o como parte de una "eurorregión" que conformaría junto a la provincia francesa de Aquitania.

En este sentido, la delegación de la Unión Europea en Madrid, en declaraciones a EL IMPARCIAL, sostiene que no tiene intención de entrar a valorar este tipo de planes ya que, al igual que lo declarado por Pia Ahrenkilde, portavoz de la Comisión Europea, "todavía es una mera hipótesis y la UE no trabaja con hipótesis".

Una vez lograda la entidad nacional independiente, tanto PNV como EH-Bildu calcan la estrategia a seguir, ya que ambos grupos abogan por la creación de una red de embajadas y delegaciones vascas en el exterior, a imagen y semejanza de las promovidas por la Generalidad de Cataluña, "para reforzar la idea de una Euskal Herria soberana, plural, moderna e independiente" y orientada "hacia la consecución de nuestro propio espacio" a través de lo que la formación de Urkullu llama "promoción de la imagen de marca 'Basque Country'".

Asimismo, ambas formaciones piden a los Gobiernos español y francés que reconozcan la unidad política y territorial de la "nación vasca", en la que PNV y EH-Bildu incluyen, además de a Vizcaya, a Guipúzcoa y a Alava, a Navarra (Nafarroa) y a Iparralde (País Vasco francés).

Euskera sí o sí
Otro de los puntos candentes de la campaña electoral ha sido el cómo gestionarán cada uno de los partidos la política lingüística a lo largo de la próxima Legislatura.

En los últimos años, el euskera ha gozado de un importante avance entre la juventud y en las poblaciones rurales del País Vasco, si bien, como incluso desde EH-Bildu se admite, su uso habitual sigue siendo minoritario y ronda el 18 por ciento.

En este sentido, nacionalistas y abertzales se han comprometido con sus votantes a promocionar la lengua regional hasta el punto de hacerla básica y un "deber prioritario", según el programa que defiende Mintegui, para poder vivir o establecerse en el territorio. Mientras el PNV habla de su promoción "en la Administración, la Justicia, la Sanidad, la Educación y la política", EH-Bildu sostiene que, de llegar a la Presidencia, la educación preescolar y de Primaria será plenamente en euskera.

Los abertzales también abogan por la creación de una "Comisión de Seguimiento para la Coordinación de la Normalización Lingüística", que haría las veces de ente de vigilancia para que el euskera fuese la lengua predominante en las instituciones públicas, así como la responsable de "euskaldunizar el tiempo libre y el deporte".

Por su parte, y aunque en el programa electoral del PNV se habla en todo momento de fomentar una normalización en pos de un bilingüismo, a lo largo de sus propuestas se dota de un papel privilegiado al euskera, tanto en su uso en la Administración Pública como en las aulas, donde Urkullu pretende hacer de la lengua cooficial y optativa una de carácter vehicular.

Esta iniciativa se ha expuesto en numerosas ocasiones a lo largo de la campaña a pesar de la sentencia del Tribunal Supremo de finales del pasado mes de junio en el que se instaba a las Comunidades Autónomas a que instaurasen al castellano como lengua principal en los sistemas educativos.

Las asociaciones de padres y madres de alumnos del País Vasco no acaban de ponerse de acuerdo sobre el modelo lingüístico idóneo a implementar en la región, ya que algunos apuestan por una oferta académica en dos idiomas y otros por la monolingüe. En declaraciones a EL IMPARCIAL, Jesús María Sánchez, presidente de la Ceapa (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), defiende "el cumplimiento de la legislación vigente en materia de inmersión política, que es muy clara, y todo lo que quede fuera no lo tenemos en cuenta".

Por su parte, Denon Eskola, la agrupación que representa a las familias con alumnos en la escuela pública en el País Vasco, no sigue esta línea y aboga por un "modelo educativo regional transformador, creativo, que apueste por la euskaldunización, integrado y laico".

Víctimas iguales, Justicia propia
Pero las coincidencias en materias territoriales y lingüísticas no son los únicos puntos en común entre las propuestas de ambas formaciones. Como parte del proyecto de independencia, tanto PNV como EH-Bildu exigen al Gobierno central que transfiera diversas competencias encaminadas a un "pleno autogobierno".

Así, los independentistas solicitan en su programa la revisión de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) para que sea el Gobierno vasco el que administre esta competencia en absoluta autonomía, hasta el punto de que sea el Ejecutivo regional el que "diseñe la planta judicial, las programaciones anuales y determine la creación de juzgados", a pesar de que esta propuesta cuenta con la frontal oposición de las asociaciones de jueces y fiscales.

José Luis González Armengol, portavoz de la AJFV, denuncia a este periódico la medida y señala que "ni las Comunidades autónomas ni el Gobierno central deberían tener atribuciones en este sentido, sino que tendría que ser la Administración de Justicia, en un ejercicio unificado y con plena independencia de otros poderes, la que gestionara este tipo de materias y atribuciones ahora y siempre".

Además, ninguna de las dos formaciones hace distinción a la hora de dividir a los afectados por el denominado "conflicto vasco" y las víctimas del terrorismo son equiparadas a los "presos políticos", tal y como los denominan los abertzales.

De hecho, la candidata Mintegui ha llegado a pedir su inmediata "excarcelación" de acuerdo al Pacto de Guernica, ya que EH-Bildu aboga más por "la justicia social que por el Código Penal", según reza su propio programa.

En materia de Seguridad, las iniciativas de ambas formaciones son bastante coincidentes, llegando a destacar la promesa de solicitar "el repliegue de las Fuerzas de Seguridad del Estado" fuera de la Comunidad, una medida calificada por el secretario general del Sindicato Superior de la Policía en el País Vasco en declaraciones a este periódico como "un ejercicio de pura demagogia política y un brindis que no es nuevo ni saldrá adelante". Además, también se defiende una "intensa" revisión de la Ertzaintza y la transferencia de las competencias penitenciarias.

De este modo, y con ambos programas en la mano, es fácil pronosticar por dónde soplarán los vientos de cambio en el País Vasco. En caso de que PNV y EH-Bildu pacten una coalición de Gobierno, es casi seguro que ambas formaciones alzarán de manera conjunta la bandera del independentismo y, al igual que Mas en Cataluña, intentarán promover un referéndum secesionista. Todo mientras dan luz verde a un proceso de euskaldunización a la fuerza en casi todos los ámbitos de la vida vasca, desde la lengua a la educación pasando por la justicia, el deporte o la sanidad.
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