Merkel coloca a España frente a su realidad
domingo 21 de octubre de 2012, 10:40h
La unión bancaria europea era la primera prioridad del gobierno de Mariano Rajoy. A su consecución dedicaba el Gobierno todos sus esfuerzos, y el propio presidente ha hecho una tourné europea para recabar apoyos ante el previsible “no” de la canciller alemana, Angela Merkel. Ésta ha impuesto su criterio, y su negativa es inapelable. Tras el fracaso diplomático ha llegado el algodón de la diplomacia española. Rajoy ha dicho, en referencia al dinero que habría pasado de los fondos europeos directamente a los bancos españoles, pero que ahora recaerán sobre el Tesoro nacional, que 40.000 millones de euros “no son tan importantes”.
Todo este asunto resulta muy desdichado. Si esa cantidad de dinero, equivalente a cuatro puntos porcentuales del PIB, no son importantes para nuestro presidente, entonces adolece del sentido de la responsabilidad. Decir que no tiene relevancia lo que horas antes del fracaso diplomático era una prioridad ni oculta el revés político del Ejecutivo ni sirve mayor propósito que el de no hacer ruido horas antes de dos importantes elecciones regionales.
El interés del Gobierno en este asunto era mayúsculo, y con buenas razones. Rajoy quiere evitar el rescate, para mantener cierto margen de control sobre la política económica. La unión bancaria europea habría desplazado el coste de la restructuración bancaria hacia Bruselas. Ahora recae sobre nuestra deuda toda la presión de esta operación financiera. Este hecho hace casi inevitable el rescate, por lo que Mariano Rajoy puede dar por finalizado su mandato. Perderá el control de las decisiones económicas. Aunque, eso sí, se adoptarán algunas medidas necesarias que él no ha tenido el coraje político de asumir. Angela Merkel, al retrasar esa unión bancaria durante años, ha vuelto a situar a España frente a su realidad.