Degradación moral en Euskadi
domingo 21 de octubre de 2012, 22:19h
Entre unos y otros, finalmente lo han conseguido: ETA llevará la manija en Euskadi. Lo que no lograron con las armas, han acabado obteniéndolo con la inestimable ayuda de un entramado sin el que nada de este deshecho moral habría sido posible. Hoy la casa común del nacionalismo está de enhorabuena porque PNV y Bildu han ganado las elecciones. Son las dos manos de un mismo cuerpo, una que va de limpia -pese a Arzallus y Eguíbar- y la otra que aún chorrea con la sangre de casi mil inocentes.
Batasuna, ANV, Bildu o como quiera que toque denominarse a la marca de ETA en según qué momento, da igual; son los mismos perros con distinto collar. Baste si no echar un vistazo a los nombres que han ido formando parte de las distintas candidaturas de la izquierda abertzale: hay un montón de “repes”, como en los cromos. Ellos, al menos, nunca han escondido su razón de ser. Otros, los del PNV, han optado por el fariseísmo cobarde desde tiempos inmemoriales. Lo definió a la perfección Arzallus hace ya años: “unos mueven el árbol para que otros recojan los frutos”. Y les ha funcionado. Bendecidos, claro, por curas y obispos como Setién y Uriarte. Los lobos denunciaron a los pastores por competencia desleal.
Estoy convencido de que muchos de los que votan nacionalista no comulgan necesariamente con la política del coche bomba y la extorsión. Pero eso ya no cuela. ETA ha dejado de matar gracias a que Guardia Civil, Policía, jueces y fiscales se han jugado la vida -perdiéndola, en muchos casos- para que todos viviésemos más seguros, no por falta de ganas. Votar hoy PNV es votar Bildu, y viceversa. Y Bildu es lo que es. Por otra parte, nadie puede cuestionar el indudable respaldo social que tienen, aunque eso tampoco debería justificar nada. En Alemania, por ejemplo, están prohibidos los partidos nazis, por razones obvias. Pero, de existir, se sabe que obtendrían un resultado más que aceptable. Así las cosas, nadie se queja de que ni estén ni se les espere.
Aquí, en cambio, la izquierda judicial les puso alfombra roja. La política, por su parte, no se sabe muy bien a qué juega. Izquierda Unida siempre se ha posicionado públicamente junto a los proetarras. Un nutrido sector de dirigentes del PSE también, aunque en privado. Dan la cara Jesús Eguiguren u Odón Elorza, quienes nunca han ocultado sus preferencias por los mamporreros de ETA en detrimento del PP. Estos, por su parte, también tienen lo suyo. Laminaron a Iturgáiz y Mayor Oreja, y le abrieron la puerta a dos auténticos referentes morales como María San Gil y José Antonio Ortega Lara. Se quedaron los mediocres: Basagoiti, el de la barbita y cuatro más. No convencen ni al gato. Lógico. ETA sabía lo que hacía cuando asesinó a Gregorio Ordóñez; qué abismo entre él y los actuales.
Hoy es un día muy triste. La podredumbre moral se ha adueñado de Euskadi. Muchos vascos de bien -por lo demás, la mayoría- miran con incertidumbre al futuro. Otros no pueden; ETA se encargó de ello. Y las familias de esas víctimas se desayunan hoy con la hiel que provoca ver cómo tantos y tantos han mancillado la memoria de sus seres queridos permitiendo este desaguisado. Como dijo Romanones, “¡Joder, qué tropa!”
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Abogado
ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset
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