El Instituto Nacional de Estadística ha publicado los datos definitivos de la encuesta de estructura salarial del año 2010. Con la premura del análisis económico, con la urgencia por saber si seguimos ahondando en la crisis o no, pueden parecernos un poco lejanos. Y sin embargo nos dicen cosas muy importantes, y relevantes para nosotros. Para comprobar que seguimos cuesta abajo por la pendiente de la recesión hay otros datos, conocidos este miércoles:
índice IFO de clima empresarial en Alemania, que sigue deteriorándose, y el índice de gestores de compra,
PMI, de la eurozona, también del mes de octubre. Cae de los 46,1 puntos en septiembre, que era ya un mal dato, a los 45,8.
La encuesta de estructura salarial tiene otras pretensiones, y nos ofrece observar tendencias muy interesantes. Nos permite hacernos una idea, por ejemplo, de
quiénes son los mileuristas españoles. Recordemos lo que nos dicen los datos: Son más fáciles de encontrar en Extremadura y Canarias, entre los inmigrantes y especialmente los de América Latina, en la hostelería, en los trabajadores sin estudios, y en los más jóvenes.
El dato medio en España es de 22.790,20 euros. Pero en esta media cuentan más (es una media) los salarios más altos, por lo que no nos da una idea certera de lo que podemos pensar que es el sueldo más representativo. Podríamos pensar que es el que se repite más veces, la moda de la estadística. Éste es el de 16.489,96 euros. Pero tampoco es tan representativo. La estadística más certera es la del sueldo mediano: aquél que tiene tantos sueldos por encima como por debajo de él. Y es de 19.017,09 euros. En un matrimonio con dos hijos, ese sueldo resultaría en doce pagas de 1.189 euros, más dos extraordinarias de 1.290 euros.
También es interesante observar que la renta crece con la edad, antes de descender precipitadamente tras la jubilación. Eso es importante, porque no se tiene en cuenta cuando se habla de desigualdad de rentas. Cuanto más aumente esa desigualdad es señal de que más se podrá progresar a lo largo de la vida laboral. De los 20 a los 24 años, el sueldo medio es de 13.349,15 euros. De los 25 a los 29 sube apreciablemente, hasta los 17.637,97 euros. Ahí se ve el efecto de la educación, porque a esas edades muchos habrán acabado sus estudios. De los 35 a los 39 años vuelve a subir apreciablemente, pues la media es ya de 23.219.24 euros.
Y entonces sube ya de forma menos pronunciada. De los 55 a los 59 años el sueldo medio es de 28.234,60 euros al año. Es notable, porque se ve que la progresión salarial es muy baja en España. Es común a toda Europa, pero no pasa en los Estados Unidos. Allí la progresión salarial es muy alta. Se le llama desigualdad de rentas y es una de las grandes críticas hacia aquél país. Por último, a partir de los 60 años (y coincidiendo con la edad real de jubilación), las rentas caen a plomo. De los 60 a los 64 esa renta media es de 22.624,93 euros. Pero vuelve a subir hasta los 27.700,12 euros a partir de los 65 años, pues es cuando se concede la jubilación.
Todavía hay más cuestiones de interés. Tenemos los datos correspondientes al año
2002 y
2006. De modo que nos podemos hacer una idea de cómo hemos evolucionado en los últimos años.
Empecemos por el sueldo medio. En 2002 era de 19.802,45 euros, en 2006 era de 19.608,88 y en 2010, ya lo hemos visto, de 22.790,20. Es extraño, en principio, que el sueldo medio cayese ligeramente en los últimos años de la burbuja y suba apreciablemente entre 2006 y 2010. Pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que el mercado laboral no empezó a deteriorarse hasta 2008, y que se ha resistido a desinflar los sueldos. Empezó a hacerlo ya en 2011.
El sueldo moda (el más frecuente) ha pasado, en los mismos años por ser de 12.503,29 euros (2002), a ser de 14.466,46 (2006) y 16.489,96 (2010). Y el sueldo mediano, que ya hemos dicho que es el más representativo: 15.829,61 euros (2002), 15.760,46 (2006) y 19.017,09 (2010).
Pero ¿cómo ha evolucionado en términos reales? Los precios, entre diciembre de 2002 y diciembre de 2010 han crecido un 24,3 por ciento. El sueldo moda ha crecido en términos nominales un 31,9 por ciento. Es decir, que en términos reales ha crecido un 6,1 por ciento en estos ocho años. El sueldo mediano ha crecido en términos nominales un 20,1 por ciento, luego en términos reales ha caído un 3,4 por ciento. Y el sueldo medio ha aumentado en términos nominales un 15,1 por ciento, por lo que en términos reales (descontando la inflación del 24,3 por ciento) ha caído un 7,4 por ciento.