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Real Madrid

La justicia irrumpe de nuevo en la presidencia del Real Madrid

domingo 20 de enero de 2008, 22:04h
José M. Vera. Madrid

El día 2 de julio de 2006, Ramón Calderón llegó a la presidencia tras unas elecciones con supuestas irregularidades. Durante los comicios, los votos por correo quedaron anulados por una aparente manipulación de algunas de las candidaturas, entre ellas la del actual presidente. Incluso, se especuló desde el seno de la entidad que si se hubieran validado estos votos, las elecciones las habría ganado el aspirante Juan Palacios. Este capítulo en el que Calderón salió vencedor es uno de los episodios más negros que se recuerdan en la historia del club blanco.

En el aspecto deportivo, su apuesta principal fue la contratación de Fabio Capello como entrenador por tres temporadas. Calderón, que tanto confiaba en él, le echó tras ganar la Liga y sin respetar los dos años de contrato que le restaban. Este hecho hizo pensar que el presidente no tenía un criterio claro acerca del proyecto deportivo. Además, los fichajes que se han hecho durante su presidencia, tales como Emerson, Diarra, siempre cuestionado por la afición, Drenthe, Higuaín, Gago, Dudek, Saviola, Metzelder, Robben, Reyes, Marcelo e incluso Sneijder que vino con la vitola de “crack”, han aportado menos de lo esperado. La suma de todas estas operaciones asciende a más de 150 millones de euros. Asimismo, no cumplió sus promesas electorales de traer a Cesc y Kaká, algo que los aficionados le recuerdan con frecuencia.

¿Presidente o forofo?
Calderón también chocó con alguno de los miembros de su consejo como Juan Mendoza, hijo del ex presidente Ramón Mendoza. Este ocupaba el cargo de vicepresidente y dimitió ante las trabas que le ponía el presidente blanco. Otro de los componentes de la Junta Directiva que renunció a seguir en el club fue Juan Carlos Sánchez, responsable del baloncesto. Su labor en la entidad no se valoraba y no se tomaban en cuenta sus opiniones. Ya que Divac, protegido del presidente y de Mijatovic, tenía plenos poderes en la sección. Estos directivos eran socios de la institución desde hace muchos años.

La imagen que ofrece como presidente tampoco ha sido la adecuada. Sólo hace falta remontarse al penúltimo partido de la Liga pasada en La Romareda, donde dio una vuelta de honor sin haber ganado nada todavía. O más recientemente la actitud que mantuvo en el Camp Nou levantando los brazos desde el palco blaugrana. Estos comportamientos no son dignos de un presidente de una entidad con tanto prestigio como el Real Madrid.
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