El Sahara Occidental tiene toda la razón
martes 13 de noviembre de 2012, 20:21h
Una año más desde Unión, Progreso y Democracia (UPyD) hemos ido a apoyar la justa causa del pueblo saharaui. Es importante no desistir después de 37 años de justa lucha, porque España sigue siendo hoy la potencia administradora del Sahara Occidental y responsable del futuro al que tiene derecho el pueblo saharaui. Antes del 14 de noviembre de 1975 el Sahara Occidental era una provincia más española y hoy tenemos una responsabilidad ética y jurídica con nuestros hermanos saharauis.
Naciones Unidas les reconoció ya hace tiempo a los saharauis su derecho a la autodeterminación y a decidir como pueblo su futuro, a través de un referéndum, baste recordar las Resoluciones 1514 de 14/dic/1960 y 3458 de 10/dic/1975 de la Asamblea General, o la 690 de 29/abril/1991 del Consejo de Seguridad, que creó la misión especial de la ONU para el Sahara Occidental (MINURSO). Pero los intereses económico y, como se dice ahora, geoestratégicos de Marruecos, Francia y, en parte, Estados Unidos, están bloqueando la situación. El Frente POLISARIO desde hace años mantiene una muy sensata actitud pacífica, pero parece que en nuestro absurdo tiempo actual, funciona mejor y tiene más réditos la posición violenta y de fuerza de Marruecos, que vulnera el derecho internacional y los derechos humanos del pueblo saharaui.
En la vida no todo puede ser dinero y economía, hay ciertos límites que hay que respetar, como el derecho internacional y los derechos fundamentales de las personas, y en este sentido, toda la razón le asiste al Pueblo Saharaui, que viven en campamentos y en ciudades prácticamente sitiadas por el abuso de la autoridad de Marruecos, que no duda en utilizar la violencia y la razón de la fuerza como único argumento. Lo trágico es que las naciones democráticas y teóricamente defensoras de la legalidad internacional y los Derechos Humanos como Francia, Estados Unidos y España, miran hacia otro lado. Es curioso que PP/PSOE, según estén en el gobierno o en la oposición, tomen una u otra postura a favor o ignorando la causa de la libertad e independencia del pueblo saharaui.
En cualquier caso, este año nuevamente miles de ciudadanos hemos apoyado en las calles de Madrid, el pasado 10 de noviembre, el derecho a la libertad e independencia que tiene el pueblo del Sahara Occidental. La clave, como casi siempre, se encuentra en el ámbito de las relaciones internacionales, y es en este escenario donde parece que algo se mueve en Naciones Unidas, que tiene el firme compromiso adquirido hace 20 años de que se celebre en el Sahara Occidental un referéndum por la independencia. Hace pocos días Christopher Ross, el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sahara Occidental, viajó a El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, donde se entrevistó con destacados activistas saharauis, entre ellos Aminetu Haidar; seguidamente visitó por primera vez Tifariti, la capital de la República Árabe Saharaui Democrática, donde se reunió con el Ministro de Defensa saharaui; y por último se desplazó a los Campos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, donde se entrevistó con el Presidente Saharaui, Mohamed Abdelaziz.
Esta visita puede arrojar un poco de luz en la justa lucha del pueblo saharaui por su libertad e independencia, que cuenta con el reconocimiento del derecho internacional. Marruecos comienza a dar signos de inquietud y malestar, tal y como demuestra que vuela a utilizar la violencia para reprimir la manifestación a favor de la libertad y los derechos humanos que con motivo de la visita de Ross organizaran los prosaharauis.
Esperemos que poco a poco la violencia ceda ante el derecho internacional y los derechos humanos, y las democracias occidentales apuesten decididamente por lo que es justo, por encima de intereses económicos o estratégicos. El pueblo saharaui es la última colonia que queda en el continente africano, sufriendo la represión de un país extranjero, violento e invasor como Marruecos. No podemos ni debemos mirar hacia otro lado, y hay que seguir apoyando los derechos humanos y las causas justas, como miles de madrileños y saharauis hicimos el pasado sábado por las calles de Madrid.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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